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jueves, 17 de mayo de 2012

ADAPTACIONES DE MITOS 1º BACHILLERATO (II): ATALANTA, LICAON Y FILEMON-BAUCIS.



ATALANTA E HIPÓMENES
Autor: Adam

En un pueblo cerca de la gran ciudad de Madrid vivía una chica joven y hermosa llamada Sonia.
Además de ser joven y hermosa, Sonia era una gran atleta y a pesar de su descomunal belleza y su gran número de pretendientes jamás había salido con ningún hombre, debido a que se centraba única y exclusivamente en la natación y opinaba que no podría salir nunca con un hombre, ya que los consideraba inferiores a ella porque siempre caían rendidos ante su belleza y nunca eran capaces de hacerla frente en las carreras de natación.
Un buen día, los habitantes del pueblo cansados de la superioridad de Sonia ante todos los hombres, pactan con ella celebrar una competición de carreras de natación en la que sólo se enfrentarían hombres ante ella; los habitantes le dijeron a Sonia que si algún hombre de los pueblos vecinos era capaz de vencerla en una carrera de natación, ella cambiaria su opinión acerca de ellos. Sonia aceptó, pero a cambio les dijo a los habitantes que si ningún hombre era capaz de vencerla, la nombrarían alcaldesa del pueblo. Los habitantes, resignados, aceptaron la condición de Sonia y se encomendaron a la suerte. En pocos días las calles de los pueblos cercanos se empapelaron con grandes pancartas y póster de la competición que llamaron la atención de muchos hombres dispuestos a aceptar el reto. Poco a poco se acercaba el día de la competición y un hombre llamado Juan se entrenaba día y noche para salir vencedor ya que siempre se había sentido atraído por Sonia. El gran día llegó y faltaban pocas horas para el acontecimiento así que Juan puso rumbo al pueblo de Sonia esperanzado e ilusionado de poder vencer a la chica en su especialidad. Cuando Juan llegó a la inmensa piscina preparada para la ocasión se encontró más de un centenar de atletas que iban a probar suerte contra Sonia. Finalmente la competición dio inicio y Juan observó los movimientos de la chica desde una posición privilegiada y vio como uno a uno iban cayendo los competidores y se marchaban cabizbajos; pronto le llegó el turno a Juan. Antes de comenzar el reto y echarse al agua, Sonia le dijo con aires de superioridad "No tienes nada que hacer contra mí, no pierdas el tiempo y vete". Juan se lo pensó durante unos segundos, ya que Sonia había vencido hasta el momento a más de 70 participantes, pero finalmente se acordó de los duros momentos que pasó entrenando y aceptó el reto con valor. Los dos se lanzaron al agua cada uno por su carril. Juan estaba ansioso por empezar y apenas unos segundos después el alcalde del pueblo dio la salida; ambos salen veloces, pero cuando aún quedaban varios metros para llegar a la meta, Sonia toma ventaja, sintiéndose vencedora y a falta de unos pocos metros para finalizar, la joven siente un fuerte pinchazo en uno de sus brazos debido al enorme esfuerzo realizado anteriormente y se detiene en seco; es entonces cuando todos los que observan la carrera jalean a Juan para que termine y sea así el único capaz de haber vencido a Sonia, pero Juan no quiere vencer así y ayuda a la joven a salir de la piscina para que puedan atenderla. Cuando Sonia se encuentra algo mejor, le propone a Juan acabar la carrera al día siguiente y este acepta encantado. Al día siguiente Juan vuelve al pueblo y se reanuda la carrera, al principio Sonia toma la delantera pero Juan no se rinde y finalmente consigue vencer a la joven. Todos los que se encontraban allí quedan asombrados de lo que acababan de ver y todos se acercan felices al exhausto joven para felicitarle, entre esa gente se encontraba Sonia que increíblemente se había dejado ganar ya que el gesto de Juan el día anterior la hizo enamorarse perdidamente de él al ver que era un hombre honrado y con valor.


LICAÓN
Autor: Alberto.

En el origen de los tiempos el universo pasó por una serie de periodos de paz y armonía que iban degenerando en luchas, traiciones, asesinatos y todo tipo de daño al universo. En la época del diamante se vivía en un universo utópico en el cual toda forma de ser vivía en armonía, pero en la época del plástico era todo lo contrario. En la época del plástico existió un músico llamado Juan el cual con oírlo las estatuas lloraban como él mismo. Juan era muy tramposo en cualquier aspecto ya que no le gustaba perder y para esto recurría a venenos, palizas y como último recurso le cantaba a la victima una de sus canciones al oído o bien hasta que cedía o moría. Un día bajó al mundo de los mortales el dios de las bellas artes, Alberto, el cual pensó que lo que oía de Juan eran exageraciones, pero al dirigirse a su casa en el valle del sordo empezó a pensar que esa era una mala idea y que lo que esperaba era un atentado a las bellas artes. "Debo ir ya que tengo que saber si eso es verdad" pensó. Lo que no sabía era con que excusa se iba a presentar ante Juan ya que podría obligarle a reconocerle como el mejor músico del mundo y no quería sufrir ninguna tortura. En lo que pensaba la argucia con la que presentarse a Juan se encontró con que ya había llegado a la puerta de su casa. Al darse cuenta llamó a la puerta y estas se abrieron. Cuando entró se encontró con instrumentos musicales rotos por las esquinas, gente pidiendo clemencia y demás crueldades. Pero no había tiempo para fijarse en eso ya que Alberto iba disfrazado de mortal y Juan se estaba empezando a mosquear porque no le respondía las preguntas. -¿Quién eres tú?- preguntó Juan -Soy Alberto y viajo en busca de grandes talentos- respondió el dios con tan mala suerte que Juan se creía el mejor músico del mundo. La charla que mantuvieron solo se centró en un tema, Juan. Al finalizar el dios le pidió a Juan asilo y silencio ya que el debía madrugar y se tenia que ir a dormir. A la llegada de la media noche Juan empezó a tocar una canción del inframundo para matar a Alberto pero como este era un dios la canción simplemente acabó con el disfraz. Al darse cuenta Juan intentó que el dios le reconociera con todos los medios que disponía como el mejor músico del mundo. El dios, harto de sus órdenes sin sentido, le propuso un reto que era un concierto sorpresa, cada uno tocaría en una ciudad distinta y gana el concierto al que acuda más gente y ese sería el dios de la música. Al empezar el concierto la gente empezó a ir al concierto de Juan ya que tenían miedo de que si no iban podrían ser torturados hasta la muerte con sus canciones más oscuras. Según transcurrían los minutos la gente fue al concierto de Alberto que aunque fuera un solo de batería la gente se quedaba maravillada por el ritmo que le daba a la música. Juan al ver esto intentó atraer a la gente imitando el ritmo de Alberto pero esa era una melodía que solo el dios de la música podía tocar si que la gente se quedara sorda. Al acabar el concierto y comprobar que Alberto resultó ganador Juan fue transformado en un lobo ya que así su música no podría hacer ruido, pero aún así nadie se le acercaría por miedo.


FILEMÓN Y BAUCIS
Autor: Jonathan.

Schweinsteiger y Muller, jugadores de la selección alemana, estaban dando una vuelta por las cercanías del Estadio Santiago Bernabeu, cuando decidieron poner a prueba la amabilidad española. Schwensteiger: Tomas, antes de jugar las semifinales en el Bernabeu, podemos poner a prueba a los madrileños.
Muller: ¿A que te refieres?
Schwensteiger: Pidamos un euro para un café para comprobar la amabilidad de la gente.
Muller: Me parece bien.
Eso hicieron, pero nadie les daba una moneda, ni siquiera un triste céntimo. Después de cuatro intentos, me preguntaron a mí y yo accedí. Les reconocí y me dijeron que como premio a mi generosidad, me darían lo que quisiese. Yo estaba perplejo, porque tenía delante a dos estrellas mundiales del fútbol, y no sabia que decir.
- Ya se lo que quiero. Quiero que el Madrid pase a la final, y si no, vuestras camisetas.
Schweinsteiger y Muller al unísono: Ya hemos decidido; lo sabrás esta noche.
Entonces muy agradecidos por mi hospitalidad, se fueron y luego comprobé cual había sido su decisión. Tengo en mis manos las camisetas de Schweinsteiger y Muller.

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