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viernes, 10 de agosto de 2012
TÁCITO, EL LATÍN Y JEAN RENOIR
Hay una película de Jean Renoir, Esta tierra es mía, que me viene al pelo para tratar muchos temas.
Un coronel alemán nazi culto y cínico -un personaje, un malo excelente- debe descubrir al cerebro de una revista clandestina llamada Libertad. En el editorial aparece una frase, una traducción de Tácito: "sólo habéis dejado desierto y lo llamáis paz".
Por supuesto Tácito lo pone en boca de un germano contra la ocupación romana, aunque ahora Renoir se esté refiriendo a la ocupación nazi de Francia.
Gracias a ese detalle, el coronel -un hombre mucho más letrado que cualquier jerarca nazi y de los que se nutrió gran parte de los altos mandos del ejercito alemán- descubre que sólo puede haberlo escrito un hombre, un tal profesor Sorel.
Y será su muerte tras muchos quiebros en el guión lo que haga que el protagonista descubra un valor que hasta entonces no había tenido. El que haga que pronuncie uno de los discursos más emotivos del cine...
Un discurso que podríamos pronunciar ahora mismo. Sólo hay que cambiar nazis por banqueros, políticos, grandes medios de comunicación, capitalismo para darse cuenta de su fuerza actual.
Todos somos responsables de esta crisis, todos somos cobardes, porque preferimos mantener lo que tenemos mirando a otro lado o preferimos ponernos una bandera que oculte nuestras miserias -bien dirigidos por los grandes medios-, pero tarde o temprano nos llegará el momento de actuar. De nuevo la dicotomía entre violencia o resistencia pacífica o, incluso más allá, la dicotomía entre rebelión -que implica riesgos- o seguridad -que nos permita mantener lo que tenemos, aunque poco a poco vayamos perdiendo derechos.
Forma parte del ser humano esa contradicción... La vivimos todos los días, en todos los ámbitos, entre nuestros compañeros de trabajo, entre nuestros familiares y amigos... ¡Cuántas veces la he visto en todos mis trabajos! Gente honrada, buenas personas, pero que acabamos aceptando el bocado que nos ofrecen y otros, que se llaman compañeros, que viven y vivirán de sus privilegios... La educación, ni siquiera la pública, se libra de estas miserias.
Hay quien prefiere mirar a otro lado o celebrar tres medallas el mismo día que quitan derechos básicos a inmigrantes ilegales como el de la sanidad, mientras se preocupa de la paga extra de diciembre, por supuesto, sin arriesgar demasiado, no vaya a ser que yo pueda acabar en la misma situación... Hay quien dice: "no me llega a fin de mes, no puedo hacer huelga" y luego baja la cabeza cuando recibe directrices y las cumple con mayor o menor agrado. La ley es la ley; y nadie muerde la mano del que le da de comer.... El miedo es un gran instrumento. El miedo, no el amor, mueve el mundo.
Quizá deberíamos recordar el final de la película...
El de un hombre, el protagonista, que hablaba latín con el profesor Sorel para que sus carceleros alemanes no supieran lo que estaban hablando... El latín, una lengua rebelde... ¡Quién lo diría!
Renoir, todo un clásico...
Los derechos del hombre...
Ahí están nuestros derechos...
De nosotros depende el defenderlos y luchar por ellos todos los días... aunque a veces nos traicionemos, aunque perdamos.
sábado, 2 de junio de 2012
PROMETHEUS
Se estrena una nueva película de Ridley Scott, Prometheus.
Es una de ciencia ficción que nos invita a descubrir el origen del hombre.
Seres superiores que nos abren nuevos caminos desconocidos...
No es ninguna novedad... pienso, por ejemplo, en Stanley Kubrick y su 2001...
...pero el título nos recuerda el mito.
¿Quién fue Prometeo? Prometeo fue el dios o titán, por mas señas, que se rebeló contra Zeus. Prometeo es etimológicamente, "el que ve más allá, el que ve por delante"; y parece que vio en nosotros un futuro. Zeus nos hubiera querido ignorantes; Prometeo nos hizo y luego robó el fuego para que pudieramos ir más lejos. Le costó caro y nos costó caro. Como castigo, a él le ató a una roca y le torturó con un águila que le devoraba el hígado... A nosotros nos envió a Pandora con una caja en la que llevaba todos los males...
En Prometeo hay un mito que intenta explicar porqué fuimos capaces de convertirnos en seres inteligentes, capaces de ir más allá del presente; capaces de crear y construir e imaginar un futuro por medio del lenguaje, que es lo que nos diferencia de los animales. Bueno, esto no deja de ser una película de ficción, un producto para pasarlo bien.
Para una reflexión mas seria, tenemos esta serie documental. En el capítulo sexto, nos habla de "nuestro big-bang". No necesitamos a un Prometeo; fueron circunstancias ambientales, pequeños y continuos pasos evolutivos los que nos han dado nuestras capacidades.
Las que nos permiten ser los dueños de nuestro destino, del mundo. Las que tambien acabarán con nosotros como seres vivos, si no somos capaces de volver a adaptarnos. Si lo hacemos... ¡quién sabe lo que les sucedera a nuestros descendientes!
En todo caso, Prometeo estaría orgulloso de nosotros... Un creador nunca puede dejar de comprender nuestros defectos y amar nuestras virtudes... aunque le cuesten una tortura perpetua. Es su sino.
sábado, 28 de abril de 2012
OLIMPIA Y LENI RIEFENSTHAL
Faltan 100 días para que empiecen los juegos olímpicos.
En 1936 hubo juegos olímpicos. El nazismo quería demostrar al mundo que eran la mejor raza, el mejor pueblo.
Montaron un gran espectáculo.
Leni Riefensthal recibió el encargo de hacer el documental de los juegos. En general es un documental bastante objetivo -si quitamos las veces que sale Hitler, claro-. El enfrentamiento entre el alemán, el favorito de Hitler y de los alemanes, y Jesse Owens en el salto de longitud es antológico...
Los nazis tenian un especial apego por el mundo clásico; su ideal era el espartano, no la democracia ateniense, pero la epoca clásica era un mundo al que volvían constantemente para justificar sus ideales políticos.
El comienzo del documental es un buen ejemplo.
Leni dio mucho al cine; dejando a un lado su ideología y su amistad con Hitler, es una de las grandes de este periodo y muchos directores la admiraron y admiten su influencia. Los americanos cuando se pusieron a hacer propaganda durante la guerra, miraban de reojo "El triunfo de la voluntad".
El final de la primera parte de Olimpia, sobre todo la maratón, nos muestra el talento de esta mujer, la única directora entre hombres, no lo olvidemos.
En el salto de altura en trampolín, empiezan saltando y al final, parece que vuelan... El final de la segunda parte, la luz nocturna en el cielo es pura abstracción.
Los nazis serían los primeros en politizar los juegos olímpicos sin tapujos; no serían los últimos... pero esa es otra historia.
lunes, 2 de abril de 2012
IRA DE TITANES/FURIA DE TITANES
Este fin de semana se ha estrenado la segunda parte de Furia de Titanes, llamada por aquí Ira de Titanes.
No es más -como lo fue la primera- que una sucesión de efectos especiales de gran calidad, aventuras vacías y huecas como la cáscara de una nuez pasada de fecha.
Película donde se mezclan dioses, monstruos y héroes sin demasiada fidelidad a los originales.
Hades es el malvado junto a Ares. Zeus y su hijo Perseo intentando salvar el mundo. Un tal Kratos poniéndolo en peligro; Cronos y los titanes intentando escapar de su cárcel.
Al menos, en la primera salía Andrómeda, aunque con un papel muy diferente al del mito. Las escenas de la Medusa y del monstruo al que se ha entregado a Andromeda, un tal Kraken, no estaban mal.
Reconozcamos que las escenas son espectaculares...
Hay una versión del año 1981, olvidada, con menos medios, pero con mucho más humor y gracia. Ha envejecido en el aspecto formal, aunque estuviera detrás el gran Harryhausen, pero la historia tiene su encanto. Hay una idea muy curiosa: los seres humanos somos figuritas que manipulan los dioses a su voluntad.
Hay una versión para niños del mito de Perseo, fiel al original. Es graciosa... y el perro es un personaje maravilloso... y tan tierno.
Bueno, son los nuevos tiempos dedicados al gran espectáculo. Esto es lo que nos ofrece Hollywood, para el que quiera disfrutarlo.
viernes, 30 de marzo de 2012
THE WALKING DEAD, MOISÉS Y... ENEAS.
Hay tres rasgos que nos permiten comparar la serie de televisión con el mito de Eneas y, en parte, con Moisés.
1. “La misión impuesta”
Troya ha sido destruida. Eneas escapa con algunos de sus compañeros y amigos; Venus, su madre, cuando Eneas está a punto de sacrificarse en Troya le dice que su misión es otra: buscar una tierra prometida donde se fundará una nueva Troya que dominará el mundo. Eneas acepta esa misión impuesta con todas sus consecuencias.
Debe conseguir que todos o la mayor parte de sus compañeros lleguen a esa tierra prometida y debe hacerlo sacrificando muchas cosas. No puede rebelarse; ese es su destino. Como es el de Moisés el de llevar a su pueblo a la libertad. Es el dux, el guía, el conductor.
Debe conseguir que todos o la mayor parte de sus compañeros lleguen a esa tierra prometida y debe hacerlo sacrificando muchas cosas. No puede rebelarse; ese es su destino. Como es el de Moisés el de llevar a su pueblo a la libertad. Es el dux, el guía, el conductor.
Rick, el protagonista de The Walking Dead, asume ese papel también. Al final de la primera temporada, toma conciencia de que no hay esperanza para el género humano. No hay vacuna; todos estamos infectados. La diferencia es que él se rebela. En este mundo los dioses han muerto, pero él aún quiere creer en ellos. Quiere buscar esa tierra prometida y la va a encontrar; para ello debe preservar al grupo sacrificando muchas cosas. Es una misión impuesta; aunque aquí sea él mismo y su sentido del deber el que se la imponga. En la segunda temporada cree haber encontrado esa tierra en una granja; no es así. Al final de esta temporada sus últimas palabras tras confesar que ha asesinado a su mejor amigo son clarificadoras, desesperadas, sinceras: “No quería esta misión; pero la he aceptado. Sé que hay un lugar para nosotros en algún sitio. Debemos mantenernos unidos”.
2. El propio sacrificio.
Eneas sacrificará su propia felicidad. Perderá primero a su esposa, luego a su padre. En el camino renunciará al amor sacrificando a Dido, su amante cartaginesa. Sólo su hijo, Ascanio, le sobrevivirá y con él, sus descendientes, que fundarán Roma. Su felicidad no tiene valor; es su misión lo importante. En Moisés más de lo mismo.
Los dioses o Yahve deciden; el pueblo por encima de la individualidad.
Los dioses o Yahve deciden; el pueblo por encima de la individualidad.
Rick convierte a su familia al principio en el motor de sus decisiones. Debe salvar a su familia y con ella al grupo; pero su familia, su esposa embarazada, su hijo, rechazan algunas de esas decisiones. No entienden su misión. Debe salvarlos, pero su soledad se hace más patente cada día. Tal vez no llegue a conocer esa tierra prometida, -“Yo moriré” –le dice a su hijo- “tu madre morirá…”-, pero su hijo, sus hijos sí la conocerán.
3. Las manos manchadas de sangre. La impureza.
Eneas debe matar. Para alcanzar la tierra prometida, para conseguir mantener unidos a los suyos, debe asesinar a Turno. Así termina la Eneida de Virgilio. Eneas ha decidido no matar a su gran rival, Turno, pero descubre en el pecho de su rival, un tahalí o talabarte de una de sus víctimas, de uno de sus amigos muertos en el combate, y Eneas lo ejecuta.
Rick ha de matar a su mejor amigo; podría haberlo evitado como Eneas, pero es su destino, aunque ninguno de los suyos vaya a entenderlo.
Al igual que Moisés que no creyó a Yahve se ha hecho impuro para llegar a alcanzar la tierra prometida; él, Rick, sólo podrá llevarles a ella.
Al igual que Moisés que no creyó a Yahve se ha hecho impuro para llegar a alcanzar la tierra prometida; él, Rick, sólo podrá llevarles a ella.
The Walking Dead es una historia sencilla. Los prototipos están bien definidos. Las próximas temporadas irán en esa dirección. Es lo que tiene beber de los clásicos y de nuestros mitos más ancestrales: siempre funcionan.
martes, 27 de marzo de 2012
LA SEMANA SANTA Y LAS PELÍCULAS DE SIEMPRE... ¿O NO?
Todos sabemos que cuando llega la semana santa junto al martirio de Jesús de Nazaret nos ponen películas de romanos.
Sí, murió cuando Tiberio gobernaba y Poncio Pilatos se encontró con el marrón y se lavó las manos para preservar la tranquilidad del territorio. De poco serviría; unas decadas después Tito y luego Adriano se encargarían de someter a esos judíos tan rebeldes. Todo eso ya lo sabemos; por si acaso, nos lo recuerdan todos los años mezclando muchas veces churras con merinas.
De esas películas con honrosas excepciones -algunas escenas de Quo Vadis con un Nerón y un Petronio magistrales y un conjunto muy digno el de La caída del imperio Romano que ya he mencionado en otras entradas- sólo salvo una: Espartaco. Y se desarrolla casi cien años antes. Espartaco es un clásico; el de los años 60, no la infumable serie de los últimos años. Uno no se cansa de verla y mira que la he visto veces... Yo soy Espartaco, claro que sí...
Hay muchas versiones sobre la muerte de Jesús de Nazaret hay para hartarse.
Yo eligo tres:
La de Scorsese fue una interesante reflexión. Todos se centraron en unos pocos segundos más eróticos que pornográficos con María Magdalena sin ir mucho más allá. Una pena, porque la película lo merece. Es más profunda y más interesante de lo que nos vendieron.
¿Y qué decir de la versión de Mel Gibson? Todos sabemos que es un reaccionario, pero admitamos que es todo un valiente. Hizo una película en latín y arameo. Y tiene su gracia. Es dura y realista. A mí, al menos, me gusta. Poncio Pilatos y Jesús, parte 2.
tenemos el musical Jesucristo Superstar. Judas Iscariote es importante...
Y también María Magdalena.
Pero la mejor versión es, sin duda, la de Monty Pytton. ¡Y nunca la echan en Semana Santa! Tanto Ben-Hur y tantas túnicas sagradas y siempre se olvidan de esta película. ¡Qué desperdicio!
¿Qué han hecho los romanos por nosotros?
Un soldado nos enseña latín...
¿A que es mejor que Ben-Hur? Y mira que a uno le gusta la carrera de carros, pero ya harta, hombre...
Y para terminar veamos la vida de color de rosa... aunque estemos crucificados...
Pues eso, buena semana santa.
lunes, 19 de marzo de 2012
EL PADRINO Y LAS SAGAS FAMILIARES DE LA MITOLOGÍA GRIEGA.
Dedicado a mi padre que murió hace un año por estas fechas.
Nuestras buenas intenciones se convierten en un arma de doble filo que utilizan otros para hacernos daño, protegiendo sus intereses, buscando su propia supervivencia. La ingenuidad ha de convertirse en hipocresía. Las culpas de nuestros padres, los pecados de nuestros padres serán la sombra que marcará el destino de sus hijos. Nadie puede cambiar su destino; estamos condenados a repetir los mismos errores. La rueda de un sistema viciado, en el que vivimos, sea el educativo, sea el capitalismo, nos obliga a tomar decisiones que no querríamos tomar o que tomamos para medrar o sobrevivir, obligados por las circunstancias. Somos por naturaleza egoístas y cobardes; es nuestra mentalidad.
Así es la vida. Todos los días, aunque queramos engañarnos o nos creamos mejores de lo que somos.
Este es el punto de partida de El padrino de F. F. Coppola.
Hace 40 años se estrenó. Su influencia en diferentes ámbitos de la cultura occidental queda fuera de toda duda. Pero poca gente menciona que bebe de muchas fuentes, algunas de ellas, clásicas.
No podía ser de otra manera, siendo una saga familiar.
En la mitología griega encontramos dos de esas sagas y elementos de éstas aparecen en El Padrino.
La saga de los Átridas. Condenados generación tras generación por el crimen de Tántalo que dio de comer a los dioses el cuerpo despedazado de su propio hijo. Cada generación sufrirá las consecuencias de ese crimen. Atreo y Tiestes, Agamenón y Egisto, Orestes y su hermana Electra. Finalmente Atenea perdonará el crimen de sangre que Orestes ha cometido contra su propia madre, Clitemnestra. El asesino Orestes es perdonado, porque la convivencia entre los hombres lo hace necesario.
En el Leneo vimos la trilogía de Esquilo que trata este mito. Y en el debate posterior que los integrantes del grupo de teatro abrieron entre los alumnos y profesores tras su interpretación, surgió una reflexión ambigua: ¿se puede perdonar a un asesino para alcanzar un bien mayor? ¿Hay que abandonar el ojo por ojo para alcanzar la paz? Pensé en el País Vasco; pensé en las víctimas y pensé en las familias de los presos de ETA que más pronto que tarde empezarán a ver a sus padres y a sus hijos salir de las cárceles. La convivencia social es necesaria, aunque tenga sus contradicciones.
La saga de Edipo. Condenado desde su nacimiento a cumplir su destino, a casarse con su madre y matar a su padre. Sus hijos Eteocles y Polinices se matarán por el poder que debería haberles legado su padre, impuro, maldito. Antígona, la hija, ha de morir, porque tiene que cumplir con los deberes filiales -enterrar a su hermano- , aunque le cueste la vida. Los hijos condenados por el crimen de su padre.
Eso es el Padrino. Es una saga familiar que tiene como personaje central a Michael Corleone, condenado a seguir el destino de su padre, Vito Corleone. Un destino de sangre, asesinato, dolor, decepción, poder y soledad…
Son los finales de las tres partes del Padrino, tres grandes finales de tres grandes películas los que definen la trilogía -no es casual que sea una trilogía, como en las tragedias antiguas- del Padrino.
En la primera, Michael que había intentado buscar su propio camino se convierte en el padrino, en el capo, con sangre en las manos. La puerta que se cierra es más que un símbolo.
En la segunda, Michael ha ejecutado a su propio hermano. Coppola, entonces, nos lleva veinte años antes, cuando Michael intentó alejarse de la maldición de su familia. Su soledad, al final, mientras los suyos celebran el cumpleaños de su padre, es lo que le espera al protagonista. Es su destino.
En la tercera, llega la muerte, tras haber perdido a su hija. El ciclo se cierra y sólo se puede cerrar con la muerte y la soledad.
¿Por qué sigue teniendo tanta fuerza una película así? Porque bebe de lo más profundo de nosotros mismos, como los clásicos, como los mitos griegos. Somos nosotros otra vez. Ingenuos, cobardes, egoístas. Queremos sobrevivir y punto. El padrino nos enseña la cara menos amable de nosotros mismos de una manera lírica, épica y trágica. Nos parecemos más al Padrino de lo que pensamos... Es cierto, no matamos; pero tampoco lo necesitamos. ¿Habría un límite a nuestra cobardía, a nuestro egoísmo, a nuestra hipocresía, a nuestro instinto de supervivencia? Cada uno debe responder él solo a esa pregunta.
Son los finales de las tres partes del Padrino, tres grandes finales de tres grandes películas los que definen la trilogía -no es casual que sea una trilogía, como en las tragedias antiguas- del Padrino.
En la primera, Michael que había intentado buscar su propio camino se convierte en el padrino, en el capo, con sangre en las manos. La puerta que se cierra es más que un símbolo.
En la segunda, Michael ha ejecutado a su propio hermano. Coppola, entonces, nos lleva veinte años antes, cuando Michael intentó alejarse de la maldición de su familia. Su soledad, al final, mientras los suyos celebran el cumpleaños de su padre, es lo que le espera al protagonista. Es su destino.
En la tercera, llega la muerte, tras haber perdido a su hija. El ciclo se cierra y sólo se puede cerrar con la muerte y la soledad.
¿Por qué sigue teniendo tanta fuerza una película así? Porque bebe de lo más profundo de nosotros mismos, como los clásicos, como los mitos griegos. Somos nosotros otra vez. Ingenuos, cobardes, egoístas. Queremos sobrevivir y punto. El padrino nos enseña la cara menos amable de nosotros mismos de una manera lírica, épica y trágica. Nos parecemos más al Padrino de lo que pensamos... Es cierto, no matamos; pero tampoco lo necesitamos. ¿Habría un límite a nuestra cobardía, a nuestro egoísmo, a nuestra hipocresía, a nuestro instinto de supervivencia? Cada uno debe responder él solo a esa pregunta.
domingo, 26 de febrero de 2012
CINE, TEATRO Y MUNDO CLÁSICO: LOS IDUS DE MARZO, CÉSAR DEBE MORIR y CARTHAGO NOVA
Este miércoles asistimos a dos representaciones teatrales: una tragedia de Esquilo y una comedia de Plauto, Pseudolus, dentro del festival Leneo. Fue una mañana agradable y hubo algún reencuentro... muy emotivo.
Dos estrenos cinematográficos están a punto de llegar a nuestras pantallas.
El mismo punto de partida: el magnicidio de Julio César y la obra de Shakespeare.
Una es Idus de Marzo que aquí se traducirá como Secretos de Estado de George Clooney.
Una reflexión sobre el poder y la política americana.
La otra es César debe morir, que ha conseguido hace unos días el Oso de Oro en el festival de Berlín. En este caso, parte de un microcosmos, el de una cárcel, para ir mucho más lejos. Con actores no profesionales que se interpretan a sí mismos.
Son dos visiones, dos reflexiones sobre el poder y la libertad.
Finalmente, tenemos también Carthago Nova, un largometraje de animación nominado a los premios Goya del 2012.
Este es el comienzo...
El mundo clásico está vivo... ¿quién lo duda?
Y seguirá vivo, mientras haya hombres y mujeres que sientan y se emocionen con las mismas pasiones y contradicciones que compartimos los que estamos aún por aquí.
martes, 21 de febrero de 2012
MONUMENTOS DE ROMA (V): BASÍLICA DE MAJENCIO, TEMPLO DEL DIVINO CLAUDIO, TERMAS DE CARACALLA
La reconstrucción de estos monumentos nos permite recordar a estos tres emperadores.
¿Qué tienen en común aparte de que dejaran como tantos otros su huella en Roma?
Tal vez que no fueron bien tratados por los que les sustituyeron.
Majencio fue derrotado en el puente Mulvio por Constantino, parece que con ayuda del Dios cristiano. Claudio fue ridiculizado por Nerón y el, en ese momento, súbdito leal, Séneca. Y Caracalla construyó estas termas para ganarse el favor de un pueblo que le odiaba; fue asesinado unos años después de terminar su construcción.
Debemos recordar que, aunque las termas más impresionantes y mejor conservadas son las de Caracalla, hubo muchas más: las de Tito, Trajano y Domiciano, entre otras. Esta últimas aún conservan su estructura en un edificio actual. La iglesia de Santa Maria degli Angeli está construída aprovechando el frigidarium de esta colosal construcción.
Exterior de la iglesia. Ruinas de las Termas de Diocleciano
Interior de la iglesia degli Angeli
Claudio fue un emperador práctico. No tan tonto como hizo creer a muchos de sus contemporáneos.
Proporcionó agua a sus ciudadanos con el Aqua Claudia.
Puso la base para la conquista posterior del sur de Britania y colocó a sus libertos en puestos importantes; un gran acierto. Mientras estos se enriquecían, gobernaban con eficacia.
El templo lo construyó su "querida" esposa y, finalmente, su asesina, Agripina. Un veneno en uno de sus platos preferidos, las setas, acabó con él. Puede que construir el templo fuera una manera de ocultar su crimen o una ironía maliciosa de la propia Agripina. Séneca con su Apolokintosis, al parodiar la divinización de Claudio comparándolo con una calabaza, deja bien claro lo que pensaban Agripina y su hijo Nerón de nuestro personaje.
Hagámosle un nuevo homenaje colgando el último capítulo de la serie Yo, Claudio.
Empieza con el cuerpo de Claudio y la alegría de Agripina y su hijo Nerón.
Majencio tuvo mala suerte; perdió una batalla y la ganó Constantino. Antes tuvo tiempo de construir una basílica. Su función, como la de todas las basílicas: servir como sede de operaciones comerciales y actividades judiciales. Lo que le hace interesante es su estructura. No es novedosa; ya la encontramos en los baños públicos y las termas. Los romanos ya sabían construir bóvedas de cañón. En la de Majencio, nos dejan un buen ejemplo.
Su forma y su planta fueron copiadas por los cristianos. Las futuras basílicas, llamadas constantinianas, en honor del hombre que le venció. Como siempre en la historia, los perdedores son olvidados; los vencedores la escriben.
¿Qué tienen en común aparte de que dejaran como tantos otros su huella en Roma?
Tal vez que no fueron bien tratados por los que les sustituyeron.
Majencio fue derrotado en el puente Mulvio por Constantino, parece que con ayuda del Dios cristiano. Claudio fue ridiculizado por Nerón y el, en ese momento, súbdito leal, Séneca. Y Caracalla construyó estas termas para ganarse el favor de un pueblo que le odiaba; fue asesinado unos años después de terminar su construcción.
Debemos recordar que, aunque las termas más impresionantes y mejor conservadas son las de Caracalla, hubo muchas más: las de Tito, Trajano y Domiciano, entre otras. Esta últimas aún conservan su estructura en un edificio actual. La iglesia de Santa Maria degli Angeli está construída aprovechando el frigidarium de esta colosal construcción.
Exterior de la iglesia. Ruinas de las Termas de Diocleciano
Interior de la iglesia degli Angeli
Claudio fue un emperador práctico. No tan tonto como hizo creer a muchos de sus contemporáneos.
Proporcionó agua a sus ciudadanos con el Aqua Claudia.
Puso la base para la conquista posterior del sur de Britania y colocó a sus libertos en puestos importantes; un gran acierto. Mientras estos se enriquecían, gobernaban con eficacia.
El templo lo construyó su "querida" esposa y, finalmente, su asesina, Agripina. Un veneno en uno de sus platos preferidos, las setas, acabó con él. Puede que construir el templo fuera una manera de ocultar su crimen o una ironía maliciosa de la propia Agripina. Séneca con su Apolokintosis, al parodiar la divinización de Claudio comparándolo con una calabaza, deja bien claro lo que pensaban Agripina y su hijo Nerón de nuestro personaje.
Hagámosle un nuevo homenaje colgando el último capítulo de la serie Yo, Claudio.
Empieza con el cuerpo de Claudio y la alegría de Agripina y su hijo Nerón.
Majencio tuvo mala suerte; perdió una batalla y la ganó Constantino. Antes tuvo tiempo de construir una basílica. Su función, como la de todas las basílicas: servir como sede de operaciones comerciales y actividades judiciales. Lo que le hace interesante es su estructura. No es novedosa; ya la encontramos en los baños públicos y las termas. Los romanos ya sabían construir bóvedas de cañón. En la de Majencio, nos dejan un buen ejemplo.
Su forma y su planta fueron copiadas por los cristianos. Las futuras basílicas, llamadas constantinianas, en honor del hombre que le venció. Como siempre en la historia, los perdedores son olvidados; los vencedores la escriben.
miércoles, 25 de enero de 2012
EL TEATRO ANTIGUO Y EL CINE: (y IV) COMEDIA LATINA
La comedia latina -para qué vamos a engañarnos- es Plauto. Terencio apostó por un tipo de comedia más elegante y humana consiguiendo el desprecio de su público -en dos ocasiones nadie asistió al estreno de una de sus obras, porque preferían a gladiadores o carreras de carros- y, en parte, también del nuestro. Y de los mimos y pantomimas quedan rescoldos en la Commedia dell´Arte italiana, o algo más, como luego veremos.
Empecemos por Plauto.
Tenemos una versión alemana, una comedia musical del año 1935 del Anfitrión de Reinhold Schünzel. Con Hitler en el poder sorprende que aún los alemanes tuvieran sentido del humor. Es un misterio para mí. Tuvo que exiliarse al comienzo de la guerra y como actor lo encontraremos en la maravillosa Encadenados de Hitchcock o en Berlín Express de Jacques Tourner en el papel de dos nazis.
Debo reconocer que me gustaría ver esta película alemana en alguna filmoteca.
Otro misterio para mí es una película escrita por ¡¡¡Coto Matamoros!!! Se llama Plauto y está situada en un circo. Cine casposo y cutre. No tengo ningún interés en verla.
Por supuesto, la versión más fiel a Plauto es Golfus de Roma. Dirigida por un director poco reconocido, Richard Lester -director de los musicales de los Beatles y de la maravillosa Robin y Marian -qué gran final, no puedo evitar ponerlo aquí-. Robin (Sean Connery) está herido y cree que va a sobrevivir y sueña lo que va a hacer en el futuro. Marian (Audrey Hepburn) sabe que sólo les espera la cárcel o la muerte y decide envenenarle a él y envenenarse a sí misma. Cuando lo descubre Robin le pregunta: ¿Por qué? Y Marian nos ofrece la declaración de amor más bonita que yo haya escuchado nunca...
Siempre acabo llorando... bueno, como decía, pues Richard Lester dirigió también este homenaje a Plauto y a Broadway. El punto de partida es Plauto, aunque no deja de ser una versión del musical americano. Mezcla varias comedias de Plauto. Podemos reconocer el Miles Gloriosus, el Pseudulus, Menaechmi entre otras... como los argumentos eran parecidos, no desentona para nada...
En algún momento flojea, pero en conjunto es una buena versión; tiene momentos geniales -la canción de amor a la prostituta por parte del chico,
Con su versión paródica,
el sudor de la yegua, la entrada del soldado fanfarrón...
La interpretación del esclavo, Zero Mostel, es magnífica. En fin, Plauto en estado puro.
Gracias, Richard Lester.
Un buen estudio de esta comedia-musical la encontramos en este enlace.
Un buen estudio de esta comedia-musical la encontramos en este enlace.
Para terminar, recomiendo un ensayo sobre las similitudes entre la obra de Plauto y la del "dios" Billy Wilder.
Se llama En bandeja de Plauto de Francisco J Tovar Paz. Es un juego muy divertido que te permite conocer a dos grandes cómicos. También nos muestra que al final los cómicos utilizan y han utilizado siempre los mismos recursos.
Ahí tenemos un ejemplo en la comedia dell Arte.
Los personajes de las comedias de Plauto se nos aparecen de nuevo. Los arquetípos siempre son los mismos. ¿Por qué? Nos reímos de lo mismo, porque somos los mismos. No hemos cambiado. Y es bueno reírse de uno mismo. Como diría Plauto, perdón, Billy Wilder... "nobody is perfect".
Se llama En bandeja de Plauto de Francisco J Tovar Paz. Es un juego muy divertido que te permite conocer a dos grandes cómicos. También nos muestra que al final los cómicos utilizan y han utilizado siempre los mismos recursos.
Ahí tenemos un ejemplo en la comedia dell Arte.
Los personajes de las comedias de Plauto se nos aparecen de nuevo. Los arquetípos siempre son los mismos. ¿Por qué? Nos reímos de lo mismo, porque somos los mismos. No hemos cambiado. Y es bueno reírse de uno mismo. Como diría Plauto, perdón, Billy Wilder... "nobody is perfect".
domingo, 22 de enero de 2012
EL TEATRO ANTIGUO Y EL CINE: (III) COMEDIA GRIEGA
Hay mucha comedia griega, aunque no lo parezca. Y aunque influyó y mucho en la latina -sobre todo la Nueva Comedia de Menandro- luego a excepción de Aristófanes no despertó el interés de otros creadores.
Con la llegada del cine pasó lo mismo. Si en la tragedia fue la griega la que llamó más la atención de los guionistas, en la comedia sería la latina la que se llevaría la palma. Aristófanes, a pesar de su desparpajo o precisamente por él -es demasiado soez y directo para nuestra sensibilidad occidental cristianizada-, quedó en un segundo plano. Y mira que tiene historias modernas. El pacifismo de Las aves valdría para cualquier conflicto actual. Pero ni con esas... Tal vez el mismo Aristófanes no encaja con nuestra forma de ver el mundo o no sepamos qué hacer con él.
Sólo con Lisístrata la comedia griega ha conseguido despertar el interés del cine. ¿Por qué? Hay un poco de todo: tenemos protagonistas femeninas, una "guerra de sexos" que en el cine y en el teatro siempre funciona tan bien, algo de critica política.
Pues sí, como decía, de Lisístrata hay algo, pero no demasiado. En 1972 un griego, George Zervoulakos combinó musical y comedia. Completamente desconocida.
Un pequeño inciso para hablar del autor. Aristófanes aparece como personaje principal en un extraño experimento de la BBC-no sé como llamarlo- The gods are laughing. Sin comentarios.
Tenemos nuestra versión patria, la de Bellmunt en el año 2002 con Maribel Verdú y basada en el comic de Ralf Konig. Reconociendo el intento, llega a aburrir. Es lenta y las obscenidades a estas alturas en el cine se hacen repetitivas. Si hubiera habido un poco de música...
Hay dos versiones curiosas:
The second greatest sex de 1955 dirigida por George Marshall, un artesano. Una adaptación con cierta gracia situada en el Oeste Americano. Probablamente es la mejor. Simplemente se deja ver, no echemos campanas al vuelo. Es una película de género bien rodada y que te hace pasar el rato.
SIETE NOVIAS PARA SIETE HERMANOS
Y nos recuerda que la comedia griega era también un musical; era danza, música, diálogos...
Y por otro lado tenemos Escuela de seductoras de Leon Klimowsky. Versión lejana, lejanísima a Lisístrata con ¡¡¡Gracita Morales!!! Habría que verla... Yo presionaría a televisión española para que la pusieran un sábado por la tarde en ese programa dedicado a nuestro cine patrio, Cine de barrio.
Hay un musical sobre Las nubes que se estrenó hace dos años en Londres. The clouds. Aquí está el trailer.
No parece que tuviera mucho éxito, pero los actores parecen majos.
En fin, esto es lo que hay. Muy poco interés por parte del séptimo arte. Nos quedan las versiones teatrales... Tal vez algún día alguien se atreva a adaptar a Aristófanes con talento. Sigamos esperando...
jueves, 19 de enero de 2012
EL TEATRO ANTIGUO Y EL CINE: (II) TRAGEDIA LATINA
La tragedia latina bebe de la griega. De la primeriza, la de los primeros siglos no nos queda mucho. Los dramaturgos posteriores estuvieron más interesados en general por las historias de Tito Livio sobre la fundación de Roma (desde Romulo hasta Coriolano) que por los esquemas copiados de los griegos que el teatro romano les ofrecía. Si había que beber, bebamos directamente de la fuente.
Hay una excepción: Séneca.
Y sobre todo una de sus tragedias: Fedra.
Las primeras versiones cinematográficas son Fedra (Dramma mitologico dell’Antica Grecia), film italiano rodado en 1909, y Phèdre/Fedra, producción franco-italiana del año 1910.
La tercera es la mejor; la versión es la Manuel Mur Oti de 1956. En pleno franquismo esta historia fue ninguneada por la censura como tantas otras. Su calidad es indiscutible. Traiciona la letra, actualizando el mito con gran talento.
De Miguel de Unanumo tenemos una Fedra. También él escribió La tía Tula.
Miguel Picazo apostó por adaptar esta obra en el año 1964. Es una de esas películas que explica y refleja un ambiente, un tiempo, el del franquismo, como ninguna otra. La protagonista es una mujer también, pero en este caso reprime sus deseos, porque así la han educado. Se destruye también, pero de una manera muy diferente. En Mur Oti, Fedra se rebela contra un mundo que no la permite ser feliz. En la Tía Tula es ese mundo -que ella ha asimilado tras años y años de represión- el que acaba por convertirla en una mujer desgraciada.
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La de Jules Dassin (1962) con Anthony Perkins y Melina Mercouri es otra actualización, de nuevo en los años 60. Dejando a un lado que tuvo su publicidad y fue escándalo en su época, ha envejecido y mucho. Melina Mercouri, muy pasada de rosca se come al pobre Anthony Perkins que nunca superó su éxito de Psicosis.
Hay una serie de televisión con Victoria Vera y Terele Pávez de 1981, aunque poco se puede decir de ella; no la he visto ni la habrá visto casi nadie. Estará en los archivos de televisión española. Sería interesante poder verla en alguna de los canales de la televisión pública o que se colgara en la web de la cadena.
Hay otra de 1968 de Pierre Jourdan, pero no está basada en la de Séneca, sino en la de Racine.
En cuanto a las versiones teatrales, tenemos una re-interpretación radical que llega desde Gran Bretaña. Estrenada en Londres en 1996 tiene detrás a una joven dramaturga Sara Kane que se suicidó a los 28 años. Se llama "El amor de Fedra". Su visión de Fedra es brutal, cruel; también hay espacio para la comedia y la ironía o el sarcasmo. Es la posmodernidad, imagino. Su radicalidad está intimamente ligada a la vida de la propia autora y a su enfermedad mental.
...ahí también está la versión de Miguel Narros. Curiosamente, se apoya en el texto de Eurípides.
Con lo cual, volvemos a los orígenes. Los griegos, por supuesto. Séneca fue el único nombre latino que ha sobrevivido. La tragedia nunca gustó a los romanos. Ellos destacaron más en la comedia... y se nota, pero eso es otra historia que trataré en una próxima entrada.
domingo, 15 de enero de 2012
EL TEATRO ANTIGUO Y EL CINE: (I) TRAGEDIA GRIEGA
La tragedia griega ha interesado al cine. Hay una gran tradición teatral en Occidente basada en el modelo griego y en el momento en el que apareció el cine encontramos ejemplos más o menos afortunados de su presencia. No tantos como uno podría esperar. El mayor interés por el melodrama que enseguida triunfó, muy relacionado con el momento en el que nace el cine y con nuestra propia época, hicieron que la tragedia fuera tenida en cuenta más como modelo respetable y lejano que en adaptaciones directas de los grandes clásicos greco-latinos.
Un Prometeo y Edipo Rey de 1908, un Prometeo encadenado del griego Demetris Gaziadis de 1927 son los primeros ejemplos que aparecen y, como vemos, muy espaciados. Junto a otro Edipo Re, de 1910 de Giuseppe de Liguoro, un prolífico director y actor italiano. También fue director y actor el holandés Theo Frenkel, quien en veinte años dirigió más de 200 películas de la etapa del cine mudo, una de las cuales fue un Edipo rey, en 1911.
Hay que esperar a los años 60 para encontrar un redescubrimiento de los clásicos; primero, en 1957 otro Edipo rey de T. Guthrie, sin ningún interés por aprovechar las posibilidades del cine, puro teatro filmado. Aportaciones más interesantes son en 1961 la Antígona de Tzavellas y en 1968 el Edipo de Philippe Saville.
La versión de Tzavellas es clásica, sobria, teatral en el mejor sentido del término. Y tiene a una Irene Papas extraordinaria. Peca de escasa originalidad y de poco riesgo.
Saville apuesta por rodar en escenarios naturales como el teatro de Dodona. Tiene las virtudes y los defectos de la época, la de los 60, mucho más interesante con sus pros y sus contras y más innovadora que la actual.
Sin embargo, serán dos directores, Michael Cacoyannis y Pier Paolo Pasolini quienes dejarán una huella fundamental que aún influye en nuestra percepción de la tragedia griega en el ámbito cinematográfico.
Michael Cacoyannis apostó por una trilogía a la manera de los clásicos griegos. Con Irene Papas como su actriz fetiche.
En Electra -el mito es sencillo: Clitemnestra y Egisto han matado a Agamenón cuando volvía de la guerra; sus hijos Electra y Orestes vengarán a su padre. El punto de vista es el de Electra y no es baladí, porque ese será siempre el punto de vista que eligirá Cacoyannis, el de la mujer y su injusta situación. Partiendo de un coro de mujeres trata los temas de la obra: la venganza, la relación filial, la situación de la mujer...
El papel de las mujeres y el rechazo a todas las guerras es el tema central de Las mujeres troyanas.
Grandes actrices (Vanesa Redgrave, Irene Papas, Katherine Hepburn) y un guión bien escrito la convierten en la mejor película de Cacoyannis, sin duda.
Las mujeres son siempre las primeras víctimas de todas las guerras...
Antígona, muy posterior, no desmerece de las dos anteriores. La despedida de la madre y la hija que va a ser sacrificada para que los griegos puedan ir a Troya -que desencadenará la venganza posterior de Clitemnestra- te deja sin palabras...
La perspectiva de Cacoyannis es clara: la mujer es víctima de un sistema injusto. En una época como los 60 el feminismo abría nuevas puertas a una interpretación nueva de la tragedia griega.
También Pasolini apostará por una visión diferente. Se mezclarán la poética y la naturalidad. Eligirá escenarios naturales, puros, actores no profesionales a excepción de Silvano Mangano en Edipo o Callas en Medea, elecciones excelentes y no casuales. Se centrará en la tragedia sin más, la acercará a la actualidad y la despojará de elementos innecesarios.
Esto se ve en Edipo Rey
La tragedia del hombre que descubre que ha matado a su padre y se ha casado con su madre sin saberlo, víctima de un destino cruel, adquiere en Pasolini un carácter nuevo que aún nos sorprende... De la Bolonia de los años 20 pasa a un tiempo mítico -una Grecia africanizada, pre-cristiana- para volver al final de la obra a Bolonia industrial de los años 60. Los mitos están con nosotros, más cerca de lo que creemos. "Se muere donde se nace".
Medea es Callas -Pasolini sabe sacar de ella lo mejor de su talento interpretativo-, pero no sólo. Encaja perfectamente en la versión de Pasolini una naturaleza pura frente al salvajismo del personaje.
Se traiciona el texto para ser fiel al espíritu original de la obra.
¡Cómo mata a sus hijos! ¡Cómo se cumple la venganza de Medea! Su frialdad y su ternura con total naturalidad... con un final despiadado.
Hay otras versiones posteriores, sobre todo televisivas, pero ninguna de ellas consigue recuperar esa apuesta innovadora y personal combinada con la calidad y profundidad que encontramos en Cacoyannis o Pasolini, aunque lo intentan...
Una excepción podría ser la Medea de Lars Von Trier, una obra primeriza en la que se podía intuir el talento y los defectos de este gran director aún en el candelero. Su Melancolía está entre las mejores películas de este año.
Su vísión de Medea es diferente a otras; el mito debe re-interpretarse constantemente...
Otra versión es de la Theo Van Gogh, obra póstuma, ya que fue asesinado por un fundamentalista cuando aún no se había estrenado. De la que poco se sabe, ya que no ha llegado a circuitos comerciales ni fuera de Holanda. Es una forma de censura mucho más sutil -sin discutir la calidad de sus obras- que la que sufrió en sus propias carnes...
MEDEA THEO VAN GOGH
En el propio teatro podemos encontrar mitos griegos. Por ejemplo, en el Rey Lear de Shakespeare hay un mito griego transformado: la hija buena del Rey Lear no deja de ser una Antígona que está con su padre cuando lo ha perdido todo, un Edipo que se ha condenado a sí mismo, en este caso, por no saber tomar las decisiones adecuadas. Sus otras hijas acabarán destruyéndose entre sí como los hijos de Edipo.
No puedo dejar de mencionar una versión muy peculiar. Para mí, El padrino es una tragedia griega. Sin más. Están ahí los temas: la familia, la venganza, el honor, la muerte, el destino. Coppola no sé si lo sabe, pero hizo una tragedia griega. Y eligió una trilogía como los Esquilo, Sófocles y Eurípides.
Sólo hay que ver dos muertes; la de Don Corleone,
y la de Fredo, asesinado por su propio hermano.
Como en las tragedias antiguas fuera de escena.
El final de la segunda parte ni el mismísimo Sófocles lo hubiera hecho mejor.
Se necesita tiempo y madurez para comprender y descubrir a los clásicos, pero están ahí y nosotros los reinterpretamos una y otra vez, porque siempre están recordándonos que los seres humanos hace dos mil años y ahora, sentimos y deseamos lo mismo. Que hemos cambiado poco... si eliminamos lo superfluo y conservamos lo esencial de nosotros mismos, esos mitos de antaño somos nosotros.
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