Londres está a rebosar. Ha sido el centro del mundo estos días
gracias a las Olimpiadas.
No es un lugar que me guste demasiado; mis experiencias en
esta ciudad nunca han sido muy positivas. Me parece una ciudad cara y hosca,
pero hay que visitarla alguna vez en la vida, por supuesto.
De la Antigua Roma queda poco. Londinium siempre fue un
pueblucho al que los romanos evitaban ir, a no ser que no tuvieran más remedio.
Hay un museo, el de la historia de la ciudad, el museo de
Londres,
Buen documental de producción nacional que hace una comparación entre los diferentes campos y oficios de la construcción en la Antigüedad y el Medievo, sus aportaciones a nuestra civilización, sin despreciar otras culturas, y las diferencias con la actualidad. Muy instructivo y se nota el trabajo de campo. Es un documental muy bien hecho. Por supuesto, los Romanos, como no podía ser de otra manera, salen mucho.
Este es el trailer
El documental completo lo podéis ver aquí: DOCUMENTAL
En Caixa forum, gratis y casi siempre si vamos los días de diario sin los agobios de otros sitios, podemos disfrutar de una gran exposición: El arte de Piranesi.
Piranesi vivió en un siglo XVIII, el siglo de la Ilustración, el siglo que preparó nuestra epoca: la revolución burguesa, el capitalismo y la explotación, las democracias y el fascismo.
Hay en Piranesi una mirada al pasado, un respeto por las ruinas de Roma, que pocos como él supieron conservar y difundir en la Europa de su tiempo. Hay una mirada diferente antes de que los turistas que vinieron después -gracias a sus dibujos, por otra parte- la vieran con otros ojos. Es la mirada de un arquitecto -sus maestros fueron Vitrubio y Palladio- y la de un amante del arte, la de un artista. El neoclasicismo nace con hombres como él que supieron recuperar una nueva visión del mundo romano diferente sin duda a la que el Renacimiento nos legó.
Sin embargo, hay una mirada de Piranesi inquietante. Es la de esas escaleras, galerías, calabozos, creaciones oníricas, pesadillas que sólo en el siglo XX volveremos a descubrir entre nosotros, en esos espacios entre la realidad y el sueño.
Un gran artista es aquel capaz de mirar al pasado con respeto y un deje nostálgico, de recoger lo que hay a su alrededor, transformarlo y, finalmente, construir un futuro que nadie más había entrevisto hasta entonces. Piranesi es uno de ellos.
Turóbriga fue una ciudad romana fundada en tiempos de Neron, siglo I d.C.
Mencionada por Plinio fue abandonada en el siglo III d.C.
Tenemos aquí una extraordinaria reconstrucción.
Aprovecho el largometraje de animación que se estrenó hace más de un año y que no ganó el Goya en su categoría hace una semana -el rival era Arrugas; no tenía nada que hacer-, aunque fue nominada -y con eso deben sentirse muy satisfechos-, para ofreceros alguna información que podemos encontrar sobre la ciudad que ahora recibe el nombre de Cartagena, fundada por Asdrúbal y transformada por los romanos en capital de una de sus provincias, la Carthaginiense, siglos más tarde.
La historia de Cartagena comienza con los cartaginenses y, tras la segunda guerra púnica, pasa a los romanos que la convertirán en una ciudad de gran importancia comercial y estratégica.
Encontraremos en ella, como en tantas otras ciudades romanas, los edificios, su arquitectura típica, el modo de vida y todos esos elementos externos y cotidianos que solemos sintetizar con el nombre de romanización.
Hay un documental interesante sobre el teatro romano de Cartagena con una reconstrucción infográfica.
A esto añadimos una página del MUSEO, y las secciones Espacios Virtuales, Audiovisuales y Largometraje, que incluye el trailer y un Así se hizo, proporcionan suficiente información sobre la antigua ciudad romana.
Cartagena ha decidido en los últimos años aprovechar una riqueza arqueológica que hasta este momento no había querido ni podido explotar. Nos alegramos por ello.
Y para terminar este repaso a los monumentos de Roma aquí tenéis dos reconstrucciones generales de algunos de los edificios de Roma.
Los edificios son algunos de los que hemos visto hasta ahora: el Coliseo, las termas de Caracalla, la Domus Aurea, el Panteón, las termas de Trajano. Además aparecen las técnicas constructivas del Muro de Adriano en la frontera entre Escocia y Inglaterra, del acueducto y de los puentes.
El siguiente es una reconstrucción de la Roma Antigua. El recorrido empieza por el Circo Máximo, pasa por el Coliseo o Anfiteatro Flavio, el foro republicano y termina con los foros imperiales y el teatro de Pompeyo.
Y una comparación del foro romano entre lo que queda y lo que fue...
La reconstrucción de estos monumentos nos permite recordar a estos tres emperadores.
¿Qué tienen en común aparte de que dejaran como tantos otros su huella en Roma?
Tal vez que no fueron bien tratados por los que les sustituyeron.
Majencio fue derrotado en el puente Mulvio por Constantino, parece que con ayuda del Dios cristiano. Claudio fue ridiculizado por Nerón y el, en ese momento, súbdito leal, Séneca. Y Caracalla construyó estas termas para ganarse el favor de un pueblo que le odiaba; fue asesinado unos años después de terminar su construcción.
Debemos recordar que, aunque las termas más impresionantes y mejor conservadas son las de Caracalla, hubo muchas más: las de Tito, Trajano y Domiciano, entre otras. Esta últimas aún conservan su estructura en un edificio actual. La iglesia de Santa Maria degli Angeli está construída aprovechando el frigidarium de esta colosal construcción.
Exterior de la iglesia. Ruinas de las Termas de Diocleciano
Interior de la iglesia degli Angeli
Claudio fue un emperador práctico. No tan tonto como hizo creer a muchos de sus contemporáneos.
Proporcionó agua a sus ciudadanos con el Aqua Claudia.
Puso la base para la conquista posterior del sur de Britania y colocó a sus libertos en puestos importantes; un gran acierto. Mientras estos se enriquecían, gobernaban con eficacia.
El templo lo construyó su "querida" esposa y, finalmente, su asesina, Agripina. Un veneno en uno de sus platos preferidos, las setas, acabó con él. Puede que construir el templo fuera una manera de ocultar su crimen o una ironía maliciosa de la propia Agripina. Séneca con su Apolokintosis, al parodiar la divinización de Claudio comparándolo con una calabaza, deja bien claro lo que pensaban Agripina y su hijo Nerón de nuestro personaje.
Hagámosle un nuevo homenaje colgando el último capítulo de la serie Yo, Claudio.
Empieza con el cuerpo de Claudio y la alegría de Agripina y su hijo Nerón.
Majencio tuvo mala suerte; perdió una batalla y la ganó Constantino. Antes tuvo tiempo de construir una basílica. Su función, como la de todas las basílicas: servir como sede de operaciones comerciales y actividades judiciales. Lo que le hace interesante es su estructura. No es novedosa; ya la encontramos en los baños públicos y las termas. Los romanos ya sabían construir bóvedas de cañón. En la de Majencio, nos dejan un buen ejemplo.
Su forma y su planta fueron copiadas por los cristianos. Las futuras basílicas, llamadas constantinianas, en honor del hombre que le venció. Como siempre en la historia, los perdedores son olvidados; los vencedores la escriben.
En primer lugar, el Palatino, complejo que comenzó a construir Domiciano como residencia imperial, aunque mucho antes era residencia de patricios y otros emperadores. Allí se creyó encontrar bajo las ruinas del palacio de Augusto la cueva del Lupercal, donde según dice la tradición, Rómulo y Remo fueron amamantados. Es decir, en esta colina encontramos el origen de Roma, mucho más que metros más abajo, en el foro romano.
Unos siglos más tarde, ya a finales del siglo I, Domiciano construyó el complejo imperial. Domiciano fue el último de los Flavios. No supo o no quiso ganarse el apoyo de los patricios y los senadores y, para estos, su gobierno fue una tiranía; celebraron su asesinato.
Y mucho más la llegada de una nueva dinastía con Trajano y Adriano.
Aquí tenemos el foro de Trajano. Era el espacio oficial y propagandístico de la política de Trajano. Su objetivo: la gloria del emperador Trajano. El material utilizado: mármol.
Trajano es considerado por casi todas las fuentes el mejor de los emperadores. Como decía Plinio el joven: "vivimos en el mejor de los tiempos... con el mejor de los príncipes" o su amigo Tácito recordando los tiempos de Domiciano con ese estilo genial que le caracteriza: "Rara temporum felicitate, ubi sentire quae velis, et quae sentias dicere licet". Rara felicidad de estos tiempos en que se puede pensar lo que se quiera y se puede decir lo que se siente.
De todos es sabido que Apolodoro, su arquitecto, tuvo que destruir una colina entera para conseguir un espacio en el centro de Roma para esta gran obra. Si pensamos que no tenían excavadoras, podemos imaginar que necesitó de una mano de obra humana enorme y una gran organización para conseguir hacerlo en unos pocos meses. Sólo Roma podía hacer eso.
La famosa columna de Trajano es una de las grandes obras escultóricas que Roma nos ha proporcionado. Es la máxima expresión del relieve conmemorativo.
Aquí tenéis un enlace en inglés con la iconografía completa de la columna.
Y por supuesto, como contrapunto, los mercados de Trajano.
Construidos en ladrillo, el espacio comercial para el pueblo.
Trajano era un romano, aunque fuera de Hispania, y representaba todas sus cualidades. Con él el imperio alcanzó su máxima expansión. Y Roma le recuerda y le recordará hasta el fin de los tiempos.
Por aquí ni lluvia ni nieve; en cambio en Roma nevó hace unos días. Hay muchísimas fotografías en internet. Aquí tenéis algunas de ellas.
No todo fue maravilloso. En Italia han muerto unas 30 personas debido a las bajas temperaturas y durante unos días Roma fue un caos. Bueno, siempre es un caos, -todo el que ha estado alli un tiempo, lo sabe- pero parece que empeoró y los romanos intentaron sobrevivir como pudieron. Y con sentido del humor.
En este autobús en el letrero luminoso aparece una frase en italiano: "Tempestad, no te temo".
Padecieron a sus políticos incompetentes. Como nosotros...
Bueno, al menos, disfrutaron de la nieve. Nosotros no podemos...
En realidad aquí hablaremos de dos construcciones. Una de ellas es la más antigua, el Ara Pacis, un altar dedicado a la Paz. En realidad, es un monumento a mayor gloria de Augusto y su familia.
César Octavio Augusto, Octaviano, heredó de su tío-abuelo, Julio César, no sólo un nombre. También las reformas necesarias para terminar con más de un siglo de enfrentamiento civil entre romanos. Siglo en el que también Roma aprovechó para extender su territorio a lo largo del Mediterráneo.
A la muerte de Augusto, Roma era un imperio. Las libertades habían desaparecido, pero ya nadie las quería. Querían la paz y el orden y este monumento lo simbolizaba. También reflejado en las Res Gestae Divi Augusti (Las gestas del Divino Augusto).
El Ara Pacis es estilo clásico, que busca premeditadamente referencias tanto en Atenas como en el mundo helenístico y Oriente del que los romanos y Augusto querían considerarse herederos espirituales y morales.
Por otro lado está el edificio que lo alberga, construido a finales del siglo pasado por Richard Meier. Un proyecto que no sólo protege y guarda el altar de Augusto, sino que crea un nuevo espacio en el que la iluminación adquiere un papel fundamental.
Lo antiguo y lo moderno en perfecta armonía.
Posdata: Bajo esa atmósfera de paz familiar y colectiva que representa el Ara Pacis, no todo era tan idílico.
El Claudio de Yo, Claudio nos podría contar algunas intimidades de la familia imperial en la que la gran matrona Livia no salía muy bien parada.
Este trozo comienza con una conversación entre Livia, Octavio Augusto y el "pobre" Tiberio. ¡Qué grandes actores de teatro y qué bien definen a sus personajes! Luego aparece Germánico... la gran "esperanza blanca", si no hubiera sido asesinado...
Y Suetonio y Tácito tampoco nos ofrecen una visión tan aduladora del periodo augústeo.
Nadie duda de que Augusto fuera un político inteligente y despiadado que tomó las decisiones adecuadas para un hombre de Estado.
Y como hombre de Estado se apoyó en la propaganda para consolidar su régimen. Sin duda, lo hizo muy bien, aunque, eso sí, nunca pudo controlar a su familia que le dio muchos quebraderos de cabeza y creo que si hubiera sabido cómo gobernarían sus descendientes, probablemente hubiera preferido acabar con todos ellos. Pero ya se sabe, de la familia no te puedes librar, aunque quieras.
Y Augusto ni podía, ni quería. Necesitaba saber que su obra permanecería...
Eso sí lo consiguió, pero no de la manera en que él lo había imaginado.
El Panteón es una de las grandes aportaciones del ser humano a este mundo.
Es obra de Adriano, aunque en el frontispicio ponga que su responsable fuera la mano derecha de Augusto, Agripa. Se especula que Adriano lo reconstruyó manteniendo la dedicatoria original.
Tal vez sea una obra conjunta de Apolodoro y Adriano. O no. Apolodoro se enemistó con Adriano y acabó siendo ejecutado. Y sabemos que Adriano tenía ínfulas de arquitecto. Fuera quien fuera, la obra es una gran maravilla.
Adriano fue un emperador extraño. Al contrario que Trajano que se dedicó a anexionar territorios y entablar guerras de conquista, Adriano apostó por la paz. Fue el primero que huyó de Roma y decidió recorrer todo el Imperio, consciente de que Roma pronto dejaría de ser el centro del mundo y que los tiempos que se avecinaban no serían tan dorados. Apasionado de la cultura griega quiso hacer de su vida una obra de arte y viajó y administró el imperio eficazmente.
Se enamoró de un muchacho, Antinoo, como sus amados griegos hacían siglos antes. Miraba al pasado griego como hacemos nosotros, como algo ya irrecuperable.
Cuando Antinoo murió ahogado en circunstancias poco claras, -parece que lo hizo para salvar la vida a su amado emperador- Adriano hizo lo que todo amante quiere hacer con la persona que ha amado: lo convirtió en un dios. Y gracias a él hay miles y miles de estatuas por todo el Mediterráneo de este joven apuesto e idealizado.
Adriano dejó su huella en Roma y no sólo en Roma. A unos kilómetros al este hay una villa en la que pasó sus últimos años el emperador. Es Villa Adriana, cerca de Tivoli, un complejo donde Adriano intentó recuperar toda la tradición griega que tanto amaba.
El teatro marítimo...
El teatro griego...
En este enlace hay algunas visitas virtuales y fotos del complejo.
Volviendo a Roma tenemos dos monumentos más de Adriano.
El templo de Adriano a unos metros escasos del Panteón. De él sólo quedan las impresionantes columnas corintias de su fachada.
También tenemos su tumba. Una tumba que llegó a ser residencia papal y estructura defensiva.
Fue construida para guardar las cenizas del emperador. Ha sufrido muchas transformaciones, por supuesto, pero aún podemos imaginar el lugar donde quiso descansar para la eternidad.
Proyecto original de la tumba
La obra por la que será recordada será el Panteón.
Entrar en el Panteón es, sin duda, como dice la misma palabra, entrar en un lugar donde están todos los dioses. Os aconsejo que cuando entréis, miréis el óculo que sostiene la cúpula, la mayor durante 15 siglos hasta la construcción de la de San Pedro, obra de Miguel Ángel. Podemos comparar las dos cúpulas.
Cúpula de San Pedro. Miguel Ángel
Cúpula del Panteón. ¿Adriano? ¿Apolodoro?
Entrar en el Panteón es una experiencia única, es un momento que yo nunca olvidaré... Sentí que estaba en el centro de todo.
Voy a dedicar varias entradas a algunos monumentos de la Antigua Roma aprovechando el viaje a Italia, y entre otras ciudades, a Roma, que van a hacer algunos de vuestros compañeros.
Empezamos con uno de los monumentos más controvertidos y menos conocidos: la domus aurea de Nerón.
La Domus Aurea hubiera sido una de las grandes maravillas del mundo si no hubiera sido concebido de la manera en que lo fue.
Nerón aprovechó el incendio del año 64 d.C. -que él mismo lo provocara o no, es aún controversia- para construirse en el centro de Roma un palacio para su disfrute personal.
Cuando terminó de construirlo dijo: "¡Por fin puedo vivir como un ser humano!"
Nerón era un artista incomprendido, no sólo un homicida y un tirano. Tal vez la historia ha sido demasiado dura con él...
En esta reconstrucción aparecen todas las fases: el incendio, el palacio y, finalmente, su destrucción para construir el Coliseo sobre sus ruinas.
Bien explicado en este documental italiano. El Coliseo de Vespasiano y Tito representaba todo lo contrario: era un monumento para que el pueblo pudiera disfrutar, no para un solo hombre.
Todo este complejo se enterró -por orden de Trajano- y se olvidó hasta que fue descubierto accidentalmente por un pastor que cayó en un hoyo a finales del siglo XV. Quedó cojo por la caída, pero su descubrimiento pasó a la historia e influyó en el arte, en esos momentos muy interesado por redescubrir lo antiguo. Entre las esculturas que se encontraron por aquel entonces, exactamente en 1506, está el famoso Laoconte.
Esto es lo que se puede ver en el interior. Ahora están de obras -las filtraciones lo están hundiendo -y no se puede entrar. Y preocupa que por culpa de la crisis económica -hubo un derrumbamiento hace menos de dos años como también lo hubo en Pompeya el año pasado- y la falta de recursos para la cultura, podamos perder una parte de nuestra historia.
Sí nos queda el Coliseo. ¿Se apostará por ayudas privadas para mantenerlo en pie? Preocupa que la cultura esté en manos de empresas privadas que buscan sólo los beneficios. Ese parece ser el futuro para lo público, lamentablemente, aquí y allí.
Construido sobre las ruinas de la Domus Aurea, los Flavios, como Nerón antes, quisieron ser recordados.
No eran especialmente atractivos físicamente, pero les daba igual. Apostaron por reducir el gasto en su gobierno al contrario que su antecesor, Nerón, pero hicieron una excepción: el Coliseo.
Aquí tenemos un documental que recuerda cómo llegaron al poder. Sometieron a los judíos y se llevaron muchas riquezas del templo con las que financiaron el Coliseo. Serían los esclavos judíos, la mano de obra que levantaría el Anfiteatro Flavio. Por cierto, quien habla con Tito y sus lugartenientes al comienzo de este episodio es Flavio Josefo, del que tenemos un magnífico documento de primera mano: La guerra de los judios.
Y son recordados, sin duda. Y no por el arco del triunfo en honor a Tito.
...sino por una de las maravillas de Roma. Disfrutadlo los que no podáis verlo allí.
Y recordad que todas estas maravillas -tal vez todas ellas, e incluyo a las que se han construido a lo largo de los últimos veinte siglos- se han levantado con la sangre de cientos, miles de personas.