dedica cada viernes una hora de su programación al latín.
Detrás de esta iniciativa está Cristóbal Macías que ha
incorporado métodos nuevos al aprendizaje del latín desde hace muchos años y el
periodista Antonio Arquillo.
Hay tres rasgos que nos permiten comparar la serie de televisión con el mito de Eneas y, en parte, con Moisés.
1.“La misión impuesta”
Troya ha sido destruida. Eneas escapa con algunos de sus compañeros y amigos; Venus, su madre, cuando Eneas está a punto de sacrificarse en Troya le dice que su misión es otra: buscar una tierra prometida donde se fundará una nueva Troya que dominará el mundo. Eneas acepta esa misión impuesta con todas sus consecuencias.
Debe conseguir que todos o la mayor parte de sus compañeros lleguen a esa tierra prometida y debe hacerlo sacrificando muchas cosas. No puede rebelarse; ese es su destino. Como es el de Moisés el de llevar a su pueblo a la libertad. Es el dux, el guía, el conductor.
Rick, el protagonista de The Walking Dead, asume ese papel también. Al final de la primera temporada, toma conciencia de que no hay esperanza para el género humano. No hay vacuna; todos estamos infectados. La diferencia es que él se rebela. En este mundo los dioses han muerto, pero él aún quiere creer en ellos. Quiere buscar esa tierra prometida y la va a encontrar; para ello debe preservar al grupo sacrificando muchas cosas. Es una misión impuesta; aunque aquí sea él mismo y su sentido del deber el que se la imponga. En la segunda temporada cree haber encontrado esa tierra en una granja; no es así. Al final de esta temporada sus últimas palabras tras confesar que ha asesinado a su mejor amigo son clarificadoras, desesperadas, sinceras: “No quería esta misión; pero la he aceptado. Sé que hay un lugar para nosotros en algún sitio. Debemos mantenernos unidos”.
2. El propio sacrificio.
Eneas sacrificará su propia felicidad. Perderá primero a su esposa, luego a su padre. En el camino renunciará al amor sacrificando a Dido, su amante cartaginesa. Sólo su hijo, Ascanio, le sobrevivirá y con él, sus descendientes, que fundarán Roma. Su felicidad no tiene valor; es su misión lo importante. En Moisés más de lo mismo.
Los dioses o Yahve deciden; el pueblo por encima de la individualidad.
Rick convierte a su familia al principio en el motor de sus decisiones. Debe salvar a su familia y con ella al grupo; pero su familia, su esposa embarazada, su hijo, rechazan algunas de esas decisiones. No entienden su misión. Debe salvarlos, pero su soledad se hace más patente cada día. Tal vez no llegue a conocer esa tierra prometida, -“Yo moriré” –le dice a su hijo- “tu madre morirá…”-, pero su hijo, sus hijos sí la conocerán.
3. Las manos manchadas de sangre. La impureza.
Eneas debe matar. Para alcanzar la tierra prometida, para conseguir mantener unidos a los suyos, debe asesinar a Turno. Así termina la Eneida de Virgilio. Eneas ha decidido no matar a su gran rival, Turno, pero descubre en el pecho de su rival, un tahalí o talabarte de una de sus víctimas, de uno de sus amigos muertos en el combate, y Eneas lo ejecuta.
Rick ha de matar a su mejor amigo; podría haberlo evitado como Eneas, pero es su destino, aunque ninguno de los suyos vaya a entenderlo.
Al igual que Moisés que no creyó a Yahve se ha hecho impuro para llegar a alcanzar la tierra prometida; él, Rick, sólo podrá llevarles a ella.
The Walking Dead es una historia sencilla. Los prototipos están bien definidos. Las próximas temporadas irán en esa dirección. Es lo que tiene beber de los clásicos y de nuestros mitos más ancestrales: siempre funcionan.
Según parece los investigadores expertos en botánica debían hasta este momento incluir en sus escritos un texto en latín que describiera la especie descubierta en cuestión. Ya no será necesario.
El latín quedará sólo para mencionar las especies y punto.
Uno se pregunta cómo es posible que todavía ocurriera esto cuando el latín hace mucho dejó de ser lengua franca. No es tan triste. Los tiempos han cambiado y la lengua franca en la actualidad es otra.
Aprovechando os pongo una entrada que María Jesús escribió para este mismo blog en junio. Es un libro que ha escrito ella misma; una exhaustiva recopilación de árboles, plantas y flores y su relación con el mundo clásico en el que demuestra sus amplios conocimientos en esta materia.
La comedia latina -para qué vamos a engañarnos- es Plauto. Terencio apostó por un tipo de comedia más elegante y humana consiguiendo el desprecio de su público -en dos ocasiones nadie asistió al estreno de una de sus obras, porque preferían a gladiadores o carreras de carros- y, en parte, también del nuestro. Y de los mimos y pantomimas quedan rescoldos en la Commedia dell´Arte italiana, o algo más, como luego veremos.
Empecemos por Plauto.
Tenemos una versión alemana, una comedia musical del año 1935 del Anfitrión de Reinhold Schünzel. Con Hitler en el poder sorprende que aún los alemanes tuvieran sentido del humor. Es un misterio para mí. Tuvo que exiliarse al comienzo de la guerra y como actor lo encontraremos en la maravillosa Encadenados de Hitchcock o en Berlín Express de Jacques Tourner en el papel de dos nazis.
Debo reconocer que me gustaría ver esta película alemana en alguna filmoteca.
Otro misterio para mí es una película escrita por ¡¡¡Coto Matamoros!!! Se llama Plauto y está situada en un circo. Cine casposo y cutre. No tengo ningún interés en verla.
Por supuesto, la versión más fiel a Plauto es Golfus de Roma. Dirigida por un director poco reconocido, Richard Lester -director de los musicales de los Beatles y de la maravillosa Robin y Marian -qué gran final, no puedo evitar ponerlo aquí-. Robin (Sean Connery) está herido y cree que va a sobrevivir y sueña lo que va a hacer en el futuro. Marian (Audrey Hepburn) sabe que sólo les espera la cárcel o la muerte y decide envenenarle a él y envenenarse a sí misma. Cuando lo descubre Robin le pregunta: ¿Por qué? Y Marian nos ofrece la declaración de amor más bonita que yo haya escuchado nunca...
Siempre acabo llorando... bueno, como decía, pues Richard Lester dirigió también este homenaje a Plauto y a Broadway. El punto de partida es Plauto, aunque no deja de ser una versión del musical americano. Mezcla varias comedias de Plauto. Podemos reconocer el Miles Gloriosus, el Pseudulus, Menaechmi entre otras... como los argumentos eran parecidos, no desentona para nada...
En algún momento flojea, pero en conjunto es una buena versión; tiene momentos geniales -la canción de amor a la prostituta por parte del chico,
Con su versión paródica,
el enredo y el lío que le montan al pobre -en un merecido homenaje- Buster Keaton,
el sudor de la yegua, la entrada del soldado fanfarrón...
La interpretación del esclavo, Zero Mostel, es magnífica. En fin, Plauto en estado puro.
Gracias, Richard Lester.
Un buen estudio de esta comedia-musical la encontramos en este enlace.
Para terminar, recomiendo un ensayo sobre las similitudes entre la obra de Plauto y la del "dios" Billy Wilder.
Se llama En bandeja de Plauto de Francisco J Tovar Paz. Es un juego muy divertido que te permite conocer a dos grandes cómicos. También nos muestra que al final los cómicos utilizan y han utilizado siempre los mismos recursos.
Ahí tenemos un ejemplo en la comedia dell Arte.
Los personajes de las comedias de Plauto se nos aparecen de nuevo. Los arquetípos siempre son los mismos. ¿Por qué? Nos reímos de lo mismo, porque somos los mismos. No hemos cambiado. Y es bueno reírse de uno mismo. Como diría Plauto, perdón, Billy Wilder... "nobody is perfect".
La tragedia latina bebe de la griega. De la primeriza, la de los primeros siglos no nos queda mucho. Los dramaturgos posteriores estuvieron más interesados en general por las historias de Tito Livio sobre la fundación de Roma (desde Romulo hasta Coriolano) que por los esquemas copiados de los griegos que el teatro romano les ofrecía. Si había que beber, bebamos directamente de la fuente.
Hay una excepción: Séneca.
Y sobre todo una de sus tragedias: Fedra.
Las primeras versiones cinematográficas son Fedra (Dramma mitologico dell’Antica Grecia), film italiano rodado en 1909, y Phèdre/Fedra, producción franco-italiana del año 1910.
La tercera es la mejor; la versión es la Manuel Mur Oti de 1956. En pleno franquismo esta historia fue ninguneada por la censura como tantas otras. Su calidad es indiscutible. Traiciona la letra, actualizando el mito con gran talento.
De Miguel de Unanumo tenemos una Fedra. También él escribió La tía Tula.
Miguel Picazo apostó por adaptar esta obra en el año 1964. Es una de esas películas que explica y refleja un ambiente, un tiempo, el del franquismo, como ninguna otra. La protagonista es una mujer también, pero en este caso reprime sus deseos, porque así la han educado. Se destruye también, pero de una manera muy diferente. En Mur Oti, Fedra se rebela contra un mundo que no la permite ser feliz. En la Tía Tula es ese mundo -que ella ha asimilado tras años y años de represión- el que acaba por convertirla en una mujer desgraciada.
La de Jules Dassin (1962) con Anthony Perkins y Melina Mercouri es otra actualización, de nuevo en los años 60. Dejando a un lado que tuvo su publicidad y fue escándalo en su época, ha envejecido y mucho. Melina Mercouri, muy pasada de rosca se come al pobre Anthony Perkins que nunca superó su éxito de Psicosis.
Hay una serie de televisión con Victoria Vera y Terele Pávez de 1981, aunque poco se puede decir de ella; no la he visto ni la habrá visto casi nadie. Estará en los archivos de televisión española. Sería interesante poder verla en alguna de los canales de la televisión pública o que se colgara en la web de la cadena.
Hay otra de 1968 de Pierre Jourdan, pero no está basada en la de Séneca, sino en la de Racine.
En cuanto a las versiones teatrales, tenemos una re-interpretación radical que llega desde Gran Bretaña. Estrenada en Londres en 1996 tiene detrás a una joven dramaturga Sara Kane que se suicidó a los 28 años. Se llama "El amor de Fedra". Su visión de Fedra es brutal, cruel; también hay espacio para la comedia y la ironía o el sarcasmo. Es la posmodernidad, imagino. Su radicalidad está intimamente ligada a la vida de la propia autora y a su enfermedad mental.
...ahí también está la versión de Miguel Narros. Curiosamente, se apoya en el texto de Eurípides.
Con lo cual, volvemos a los orígenes. Los griegos, por supuesto. Séneca fue el único nombre latino que ha sobrevivido. La tragedia nunca gustó a los romanos. Ellos destacaron más en la comedia... y se nota, pero eso es otra historia que trataré en una próxima entrada.
Mapas interactivos que permiten ver la evolución, incluso año tras año si entráis en su página web GEACRON, de los imperios y los pueblos a lo largo de su historia. Hasta podéis crear vuestro propio mapa.
Éstos son los de Grecia y Roma.
La historia de los griegos desde los micénicos hasta la conquista de Roma.
Desde la fundación de Roma hasta la llegada a Augusto al poder:
Se acercan las navidades.
Nunca me han gustado las navidades. Y seguirán sin gustarme, pero estas fiestas dan mucho juego para recuperar toda una larga tradición de canciones navideñas en el idioma de Cicerón.
Aquí tenéis una página web que nos proporciona muchísima información de esas "carol songs" en latín.
Por supuesto, no puedo cerrar esta entrada sin incluir una canción navideña, el Puer Natus in Bethlehem, en las versiones de uno de los más grandes compositores de todos los tiempos, Johan Sebastian Bach. A pesar de sus creencias que no comparto, a pesar de la distancia que nos separa en el tiempo, pocos como él me han emocionado tanto...
La cantata BWV 603 para órgano...
El plazo de presentación del trabajo será el 25 de noviembre. Tenéis que contestar a las preguntas que os facilito este viernes. Contará, y mucho, la originalidad, la presentación, y por supuesto, el contenido.
Aquí tenéis el documental.
La muerte de César no detiene el proceso irreversible de una moribunda república.
Octavio, su hijo adoptivo, retomará las propuestas de su tío-abuelo, Julio César, y las consolidará.
Se apoyará sobre todo en una clase nueva: la de los caballeros, que formarán parte del funcionariado de una nueva administración que demostrará a pesar de los cambios políticos y los enfrentamientos civiles ser de una gran consistencia.
Las dinastías pasarán; entre ellas, la Julio-Claudia, que ha dado mucho juego, por supuesto. Calígula y su locura, Claudio y su tartamudez, Nerón y "su" incendio. Tácito y Suetonio, dos excelentes escritores, cada uno en su estilo, nos legaron en sus obras históricas una visión apasionante de estos "personajes". Hay muchos rostros que han dado vida a estos tipos tan extravagantes, -cómo no recordar el Nerón de Quo Vadis; tal vez el verdadero Nerón no fuera tan estrambótico, tal vez fuera mejor poeta y cantante, tal vez no incendiara Roma, tal vez... pero es un Nerón maravilloso que junto al irónico Petronio salva un peplum lamentable- ;
...de todos ellos me viene a la memoria con nostalgia una serie de la BBC basada en la obra Yo, Claudio de Robert Graves. Es teatral y ha envejecido algo, pero tiene momentos magníficos. Aquí vemos a Claudio y a Calígula. Ambos están impresionantes. Comprendemos porqué Claudio sobrevivió tanto tiempo; si no le hubieran gustado tanto las mujeres... hubiera vivido más... Nadie es perfecto, como diría alguno... ¡Es genial cuando dice: "se ha convertido en dios; tú también eres diosa; nosotros, no"¡
...a pesar de ellos o con ellos -también habrá buenos emperadores: Vespasiano, Trajano...
...Adriano, Marco Aurelio... -el imperio durará muchos siglos con cambios en su extensión que se reflejan en este documento
Las costumbres romanas dejarán su huella en los territorios conquistados. A este proceso se le llama romanización.
Al mismo tiempo la plebe ajena ya a la política, buscará recibir el trigo del emperador y disfrutar de los juegos (el "panem et circenses" de Juvenal)
El Imperio Romano permitirá que una lengua, la cultura grecorromana y más tarde, el cristianismo se extienda por todo el Mediterráneo: la base de nuestra civilización occidental.
Por supuesto, como todo imperio, el romano también acabará. Son muchos los factores. El final del sistema esclavista, los conflictos internos, el lento proceso de degeneración colectivo, el proceso de barbarización del ejercito, la falta de conquistas que pudieran alimentar una estructura tan costosa y compleja.
La ruralización comenzará en los siglos III, IV d. C. y eso facilitará un largo proceso de abandono de las ciudades y del comercio que había sido uno de los fundamentos de la construcción del sistema imperial, y el empobrecimiento de los campesinos y su dependencia cada vez mayor de los terratenientes, punto de partida del modelo feudal.
Una visión falsa y simplista como era de esperar en una película de Hollywood, aparece en el final de "La caída del imperio romano" de A. Mann, bastante digna, que luego sirvió de punto de partida a Gladiator. Narra la historia de Cómodo, hijo de Marco Aurelio, finales del siglo II d.C.
La orgía del comienzo de este trozo final de la película es típica de los peplum -sí, los romanos se divertían, pero no tanto. Es más un mito alimentado por los cristianos que otra cosa-, pero es interesante el diálogo final, en el minuto 8 cuando, muerto Cómodo, tres o cuatro quieren el poder ofreciendo cuanto más dinero, mejor. Eso fue cierto. Después de la dinastía Antonina, con los mejores emperadores, el poder quedó en manos de quien tuviera un ejercito o dinero. El sistema siguió funcionando después del siglo II d.C., pero los factores que ya he mencionado en los párrafos anteriores, iniciaron su declive.
Quedarán muchas cosas; muchas se olvidarán, otras se perderán para siempre. Gran parte se podrá recuperar casi diez siglos después cuando el Renacimiento vuelva a mirar a ese pasado desde una perspectiva diferente, aunque durante el Medievo nunca completamente desapareciera de Occidente.
Y ahí sigue estando... con nosotros, formando parte de nosotros.
Contar en una entrada cinco siglos de historía. Vamos a intentarlo.
La república romana fue idealizada con el paso del tiempo. Primero fueron las familias nobles quienes miraban con nostalgia el tiempo en que ellos dirigían el destino de Roma. Luego siglos después todos aquellos que luchaban por la libertad contra una tiranía o una monarquía absolutista.
Pero la historia de la república romana no es el famoso Senatus PopulusQue Romanus -SPQR (El Senado y el pueblo romano). No había una igualdad real entre ciudadanos... habría que preguntarse si la ha habido alguna vez...
Cuando el "malvado" Tarquinio el Soberbio -según la propaganda patricia y anti-etrusca- fue expulsado de Roma en el año 507 A.C. llegó la república. Muchos mitos romanos se construirán alrededor del valor de Roma para defenderse de sus enemigos: Horacio Cocles, Mucio Escévola, Lucrecia, Clelia... Al principio del esquema que os pongo a continuación, aparecen estos mitos.
La realidad fue más prosaica, como bien explica el esquema anterior. Roma buscaba su supervivencia en un primer momento entre los pueblos itálicos limítrofes. Unas veces, luchando; otras, pactando. Demostraron un gran talento militar y una gran capacidad de adaptación tanto que acabaron conquistando primero el Lacio y después, toda Italia.
Mientras tanto internamente los patricios y los plebeyos se enfrentaban. Los patricios, unas pocas familias, controlaban todos los instrumentos de poder. Los plebeyos que eran la gran mayoría querían participar de las conquistas y sus ventajas. Consiguieron poco a poco derechos y espacios de participación con mucha sangre. Entre ellos, el tribunado de la plebe que les permitía defenderse de las injusticias que pudieran cometer contra ellos el Senado y los patricios.
Roma supo a pesar de las diferencias internas crear un frente común contra el enemigo exterior. Y todo estaba preparado para que el destino de Roma se decidiera contra la otra gran potencia de entonces: los cartagineses.
Los cartagineses, herederos de los fenicios, controlaban el mar hasta que se toparon con los romanos en el siglo III A.C. Fueron necesarias tres guerras púnicas para acabar con ellos. Pero la más decisiva fue la segunda con un gran protagonista: Anibal. Este documental-serie de televisión de la BBC nos presenta con seriedad y con claridad lo que significó esa guerra, decisiva en la historia de Occidente. Un Anibal temido y odiado por los romanos con un gran talento. Pero Roma no era un solo hombre contra todos como ocurría con Cartago y Anibal. Roma era una unidad y supo resistir y, luego, aniquilar a su enemigo.
Tras Cartago, llegaron los griegos que conquistaron con su cultura a su conquistador como dijo Horacio: Graecia capta ferocem victorem cepit... "Grecia conquistada, conquistó a su feroz vencedor"
Lo hizo con su cultura, muy superior, que los romanos comenzaron a disfrutar y a asimilar a la suya propia.
Este, sin embargo, era el menor de sus problemas.
Con las nuevas conquistas muchos pequeños y medianos campesinos perdieron sus tierras que pasaron a manos de terratenientes, todos senadores patricios o nuevos plebeyos ricos. Tuvieron que ir a la ciudad y formaron parte de una plebe hambrienta... y no hay nada más peligroso que gente en paro y con hambre como se puede ver en Grecia u otros países más pobres. Es el germen de revoluciones y enfrentamientos civiles. Y eso ocurrió.
Hubo un intento de reparto justo de tierras, un intento de ley agraria que repartiera la tierra entre todos los ciudadanos. Los hermanos Graco, Tibero y Cayo Graco, intentaron como tribunos de la plebe curar la herida que se iba abriendo en la República. Los ricos patricios se negaron y lo hicieron de manera salvaje. Asesinaron a los dos hermanos. La República había entrado en un callejón sin salida; el último intento de democratizar la vida politica de Roma terminó con ellos. Sólo quedaba espacio para los arribistas, los políticos corruptos y los aventureros.
La lección la aprendieron otros: Mario supo ver que para enfrentarse a los patricios había que tener un ejercito a tu servicio. Lo profesionalizó y cambió para siempre el destino de un sistema político en descomposición. La restauración de Sila o el triunfo pírrico de Cicerón al detener el golpe de estado de Catilina sólo retrasó lo inevitable entre guerras civiles y levantamientos de esclavos entre los cuales destacó el de Espartaco. ¡Y cómo no pensar en la película de Kirk Douglas, la mejor versión de este personaje! No hay comparación con los últimos intentos de modernizar su figura...
Su valor histórico es discutible; basado en una novela de Howard Fast, perseguido en Estados Unidos por sus ideas en los años 50 en la que se llamó "caza de brujas" y con guión de otro perseguido, Truman Capote, su valor es más bien fílmico, porque entre otras cosas Espartaco murió en combate y su cuerpo no se encontró, pero, aún así, sigue emocionando ver cómo nadie quiere delatar a Espartaco, aunque podrían salvar su vida, si lo hicieran. Nada que ver con la vida real, donde todos miramos a nuestros intereses... Los seres humanos somos capaces del egoísmo más ramplón y cotidiano que justificamos siempre, pero también queremos creer que podríamos sacrificarnos y ser generosos. Esta escena es un buen ejemplo...
El primer triunvirato de Pompeyo, Craso y Julio César mostraba cuál iba a ser el futuro. Craso murió y Pompeyo fue derrotado por César. Y aunque los nostálgicos patricios intentaron con el asesinato de César volver a recuperar "su" libertad, era ya tarde. El hijo adoptivo de Julio César, Octavio Augusto, consolidaría las propuestas de César contruyendo las bases de un modelo nuevo: el Imperio que llevaría a Roma a sus cotas máximas de poder. La paz y las bondades del sistema suponían también el final de las libertades de esa minoría. El pan y el circo habian llegado...
Un esquema que resume en líneas generales todo este largo periodo de siglos de expansión militar y luchas civiles incluyendo la monarquía, lo tenéis aquí.
Posdata: Voy a hacer una excepción, porque el momento lo merece. Acabo de terminar esta entrada y al abrir otra página he visto que ha llegado el final de ETA.
Se acabó. Ahora empieza un camino díficil, duro y apasionante sin violencia, sólo con la palabra. Empecemos a caminarlo todos...
Un programa muy interesante. La huella del latín en expresiones de uso común y no tan común.
Por cierto, aparece un alumno que tuve hace tres años; dice sólo: "suspendí". Es cierto, suspendió, pero seguro que algo más le habrá quedado del latín... espero.