dedica cada viernes una hora de su programación al latín.
Detrás de esta iniciativa está Cristóbal Macías que ha
incorporado métodos nuevos al aprendizaje del latín desde hace muchos años y el
periodista Antonio Arquillo.
“Más rápido, más alto, más fuerte”. Tres comparativos de
superioridad en género neutro.
Las palabras que nos hablan de los atletas y de las
Olimpiadas, de ese sobrepasar los límites al que aspira el deportista.
¿Quién dijo por primera vez la frase?
La dijo Coubertin en 1896, pero la idea fue de su amigo y
abad Henri Didon.
Hoy terminan los juegos Olímpicos. Juegos en donde quien
manda es el dinero –las televisiones y los patrocinadores- y el nacionalismo
más simplista –ni siquiera en Siria, al contrario que en los Juegos Antiguos,
han parado de matarse estos días-, aunque todavía de cuando en cuando los
valores que animaron al barón Pierre de Coubertin aparezcan en alguna prueba o
algún atleta… para recordarnos que somos humanos, demasiado humanos.
Así son nuestros tiempos, los tiempos que nos han tocado
vivir.
Es curioso el origen del nombre de Vanessa.
Swift, ese gran escritor irlandés y dublinés, satírico con su tiempo, -estamos tan necesitados de ellos en todos los tiempos-, tuvo una relación muy estrecha con una mujer, Esther Vanhomrich...
Para ocultar esa relación utilizó un juego de palabras en uno de sus poemas: Cadenus and Vanessa, que significa cambiando el orden de las silabas, Decanus y ESther VANhomrich... Él era deán (decanus) de la catedral de St Patrick de Dublín.
Y de ahí, Vanessa.
También mantuvo una relación muy intensa con Stella junto con la que está enterrado en su catedral.
Por cierto, escribió aparte de la famosa Viajes de Gulliver -que de infantil tiene muy poco-, un opúsculo Una modesta proposición en el que recomendaba que para solucionar la pobreza que había y siempre habrá, los pobres vendieran a sus hijos a los ricos para que los cocinaran y se los comieran.
No sé si su fino sentido del humor fue comprendido... Tal vez... En el fondo, se sigue haciendo lo mismo, con más hipocresía.
O nos cocinan a todos a fuego lento; nunca se sabe qué es mejor.
Estos días en la 2, aprovechando la Eurocopa, están poniendo una serie de documentales muy interesantes. Los suelen repetir en diferentes horas; así que tal vez haya oportunidad de volverlos a ver.
Uno es el de un misterio: encuentran varios cuerpos de romanos con la cabeza cortada. Muy extraño. Queremos saber de qué va...
Lo de siempre... Lo de todos los años... ¿Bachillerato de Humanidades, sí o no?
No voy a añadir nada; me parece mejor escuchar los vídeos que aparecen AQUI y que cada uno saque sus conclusiones...
El Latín y el Griego son muy exigentes; que nadie se engañe. Requiere de mucho trabajo y esfuerzo.
Pero a la larga vale la pena.
Hay tres rasgos que nos permiten comparar la serie de televisión con el mito de Eneas y, en parte, con Moisés.
1.“La misión impuesta”
Troya ha sido destruida. Eneas escapa con algunos de sus compañeros y amigos; Venus, su madre, cuando Eneas está a punto de sacrificarse en Troya le dice que su misión es otra: buscar una tierra prometida donde se fundará una nueva Troya que dominará el mundo. Eneas acepta esa misión impuesta con todas sus consecuencias.
Debe conseguir que todos o la mayor parte de sus compañeros lleguen a esa tierra prometida y debe hacerlo sacrificando muchas cosas. No puede rebelarse; ese es su destino. Como es el de Moisés el de llevar a su pueblo a la libertad. Es el dux, el guía, el conductor.
Rick, el protagonista de The Walking Dead, asume ese papel también. Al final de la primera temporada, toma conciencia de que no hay esperanza para el género humano. No hay vacuna; todos estamos infectados. La diferencia es que él se rebela. En este mundo los dioses han muerto, pero él aún quiere creer en ellos. Quiere buscar esa tierra prometida y la va a encontrar; para ello debe preservar al grupo sacrificando muchas cosas. Es una misión impuesta; aunque aquí sea él mismo y su sentido del deber el que se la imponga. En la segunda temporada cree haber encontrado esa tierra en una granja; no es así. Al final de esta temporada sus últimas palabras tras confesar que ha asesinado a su mejor amigo son clarificadoras, desesperadas, sinceras: “No quería esta misión; pero la he aceptado. Sé que hay un lugar para nosotros en algún sitio. Debemos mantenernos unidos”.
2. El propio sacrificio.
Eneas sacrificará su propia felicidad. Perderá primero a su esposa, luego a su padre. En el camino renunciará al amor sacrificando a Dido, su amante cartaginesa. Sólo su hijo, Ascanio, le sobrevivirá y con él, sus descendientes, que fundarán Roma. Su felicidad no tiene valor; es su misión lo importante. En Moisés más de lo mismo.
Los dioses o Yahve deciden; el pueblo por encima de la individualidad.
Rick convierte a su familia al principio en el motor de sus decisiones. Debe salvar a su familia y con ella al grupo; pero su familia, su esposa embarazada, su hijo, rechazan algunas de esas decisiones. No entienden su misión. Debe salvarlos, pero su soledad se hace más patente cada día. Tal vez no llegue a conocer esa tierra prometida, -“Yo moriré” –le dice a su hijo- “tu madre morirá…”-, pero su hijo, sus hijos sí la conocerán.
3. Las manos manchadas de sangre. La impureza.
Eneas debe matar. Para alcanzar la tierra prometida, para conseguir mantener unidos a los suyos, debe asesinar a Turno. Así termina la Eneida de Virgilio. Eneas ha decidido no matar a su gran rival, Turno, pero descubre en el pecho de su rival, un tahalí o talabarte de una de sus víctimas, de uno de sus amigos muertos en el combate, y Eneas lo ejecuta.
Rick ha de matar a su mejor amigo; podría haberlo evitado como Eneas, pero es su destino, aunque ninguno de los suyos vaya a entenderlo.
Al igual que Moisés que no creyó a Yahve se ha hecho impuro para llegar a alcanzar la tierra prometida; él, Rick, sólo podrá llevarles a ella.
The Walking Dead es una historia sencilla. Los prototipos están bien definidos. Las próximas temporadas irán en esa dirección. Es lo que tiene beber de los clásicos y de nuestros mitos más ancestrales: siempre funcionan.
Nos encontramos en la segunda guerra mundial. Patrick Leigh Fermor fue un inglés muy particular, todo un personaje. Un caballero de otro siglo, cultivado, aventurero. Estamos en Creta. Un grupo de ingleses liderados por Fermor deciden llevar a cabo una operación militar: el secuestro del responsable militar nazi, Heinrich Kreipe. La operación se complica y, ya secuestrado, las circunstancias obligan a ascender a lo alto de un monte de Creta, el Ida, en pleno invierno.
El alemán -un hombre cultivado, un militar prusiano- , pensando que le iban a matar, contemplando el hermoso panorama, emocionado, empezó a recitar una oda de Horacio: " Vides ut alta stet nive candidum Soracte,…". Traducción: "Ves cómo se mantiene blanco el Soracte con la nieve profunda..."
Fermor continúa el poema y ambos acaban recitándolo en latín. Luego le tranquilizó; era un prisionero de guerra y no tenía nada que temer.
En este caso la cultura latina que ambos compartían les unió en un mundo en el que ambos eran enemigos.
Hay un final feliz. Años después volvieron a encontrarse en una entrevista que les hicieron en una televisión griega. Y esta es la historia de un inglés muy peculiar, un alemán y... Horacio.
Según parece los investigadores expertos en botánica debían hasta este momento incluir en sus escritos un texto en latín que describiera la especie descubierta en cuestión. Ya no será necesario.
El latín quedará sólo para mencionar las especies y punto.
Uno se pregunta cómo es posible que todavía ocurriera esto cuando el latín hace mucho dejó de ser lengua franca. No es tan triste. Los tiempos han cambiado y la lengua franca en la actualidad es otra.
Aprovechando os pongo una entrada que María Jesús escribió para este mismo blog en junio. Es un libro que ha escrito ella misma; una exhaustiva recopilación de árboles, plantas y flores y su relación con el mundo clásico en el que demuestra sus amplios conocimientos en esta materia.
La comedia latina -para qué vamos a engañarnos- es Plauto. Terencio apostó por un tipo de comedia más elegante y humana consiguiendo el desprecio de su público -en dos ocasiones nadie asistió al estreno de una de sus obras, porque preferían a gladiadores o carreras de carros- y, en parte, también del nuestro. Y de los mimos y pantomimas quedan rescoldos en la Commedia dell´Arte italiana, o algo más, como luego veremos.
Empecemos por Plauto.
Tenemos una versión alemana, una comedia musical del año 1935 del Anfitrión de Reinhold Schünzel. Con Hitler en el poder sorprende que aún los alemanes tuvieran sentido del humor. Es un misterio para mí. Tuvo que exiliarse al comienzo de la guerra y como actor lo encontraremos en la maravillosa Encadenados de Hitchcock o en Berlín Express de Jacques Tourner en el papel de dos nazis.
Debo reconocer que me gustaría ver esta película alemana en alguna filmoteca.
Otro misterio para mí es una película escrita por ¡¡¡Coto Matamoros!!! Se llama Plauto y está situada en un circo. Cine casposo y cutre. No tengo ningún interés en verla.
Por supuesto, la versión más fiel a Plauto es Golfus de Roma. Dirigida por un director poco reconocido, Richard Lester -director de los musicales de los Beatles y de la maravillosa Robin y Marian -qué gran final, no puedo evitar ponerlo aquí-. Robin (Sean Connery) está herido y cree que va a sobrevivir y sueña lo que va a hacer en el futuro. Marian (Audrey Hepburn) sabe que sólo les espera la cárcel o la muerte y decide envenenarle a él y envenenarse a sí misma. Cuando lo descubre Robin le pregunta: ¿Por qué? Y Marian nos ofrece la declaración de amor más bonita que yo haya escuchado nunca...
Siempre acabo llorando... bueno, como decía, pues Richard Lester dirigió también este homenaje a Plauto y a Broadway. El punto de partida es Plauto, aunque no deja de ser una versión del musical americano. Mezcla varias comedias de Plauto. Podemos reconocer el Miles Gloriosus, el Pseudulus, Menaechmi entre otras... como los argumentos eran parecidos, no desentona para nada...
En algún momento flojea, pero en conjunto es una buena versión; tiene momentos geniales -la canción de amor a la prostituta por parte del chico,
Con su versión paródica,
el enredo y el lío que le montan al pobre -en un merecido homenaje- Buster Keaton,
el sudor de la yegua, la entrada del soldado fanfarrón...
La interpretación del esclavo, Zero Mostel, es magnífica. En fin, Plauto en estado puro.
Gracias, Richard Lester.
Un buen estudio de esta comedia-musical la encontramos en este enlace.
Para terminar, recomiendo un ensayo sobre las similitudes entre la obra de Plauto y la del "dios" Billy Wilder.
Se llama En bandeja de Plauto de Francisco J Tovar Paz. Es un juego muy divertido que te permite conocer a dos grandes cómicos. También nos muestra que al final los cómicos utilizan y han utilizado siempre los mismos recursos.
Ahí tenemos un ejemplo en la comedia dell Arte.
Los personajes de las comedias de Plauto se nos aparecen de nuevo. Los arquetípos siempre son los mismos. ¿Por qué? Nos reímos de lo mismo, porque somos los mismos. No hemos cambiado. Y es bueno reírse de uno mismo. Como diría Plauto, perdón, Billy Wilder... "nobody is perfect".
La tragedia latina bebe de la griega. De la primeriza, la de los primeros siglos no nos queda mucho. Los dramaturgos posteriores estuvieron más interesados en general por las historias de Tito Livio sobre la fundación de Roma (desde Romulo hasta Coriolano) que por los esquemas copiados de los griegos que el teatro romano les ofrecía. Si había que beber, bebamos directamente de la fuente.
Hay una excepción: Séneca.
Y sobre todo una de sus tragedias: Fedra.
Las primeras versiones cinematográficas son Fedra (Dramma mitologico dell’Antica Grecia), film italiano rodado en 1909, y Phèdre/Fedra, producción franco-italiana del año 1910.
La tercera es la mejor; la versión es la Manuel Mur Oti de 1956. En pleno franquismo esta historia fue ninguneada por la censura como tantas otras. Su calidad es indiscutible. Traiciona la letra, actualizando el mito con gran talento.
De Miguel de Unanumo tenemos una Fedra. También él escribió La tía Tula.
Miguel Picazo apostó por adaptar esta obra en el año 1964. Es una de esas películas que explica y refleja un ambiente, un tiempo, el del franquismo, como ninguna otra. La protagonista es una mujer también, pero en este caso reprime sus deseos, porque así la han educado. Se destruye también, pero de una manera muy diferente. En Mur Oti, Fedra se rebela contra un mundo que no la permite ser feliz. En la Tía Tula es ese mundo -que ella ha asimilado tras años y años de represión- el que acaba por convertirla en una mujer desgraciada.
La de Jules Dassin (1962) con Anthony Perkins y Melina Mercouri es otra actualización, de nuevo en los años 60. Dejando a un lado que tuvo su publicidad y fue escándalo en su época, ha envejecido y mucho. Melina Mercouri, muy pasada de rosca se come al pobre Anthony Perkins que nunca superó su éxito de Psicosis.
Hay una serie de televisión con Victoria Vera y Terele Pávez de 1981, aunque poco se puede decir de ella; no la he visto ni la habrá visto casi nadie. Estará en los archivos de televisión española. Sería interesante poder verla en alguna de los canales de la televisión pública o que se colgara en la web de la cadena.
Hay otra de 1968 de Pierre Jourdan, pero no está basada en la de Séneca, sino en la de Racine.
En cuanto a las versiones teatrales, tenemos una re-interpretación radical que llega desde Gran Bretaña. Estrenada en Londres en 1996 tiene detrás a una joven dramaturga Sara Kane que se suicidó a los 28 años. Se llama "El amor de Fedra". Su visión de Fedra es brutal, cruel; también hay espacio para la comedia y la ironía o el sarcasmo. Es la posmodernidad, imagino. Su radicalidad está intimamente ligada a la vida de la propia autora y a su enfermedad mental.
...ahí también está la versión de Miguel Narros. Curiosamente, se apoya en el texto de Eurípides.
Con lo cual, volvemos a los orígenes. Los griegos, por supuesto. Séneca fue el único nombre latino que ha sobrevivido. La tragedia nunca gustó a los romanos. Ellos destacaron más en la comedia... y se nota, pero eso es otra historia que trataré en una próxima entrada.
Mapas interactivos que permiten ver la evolución, incluso año tras año si entráis en su página web GEACRON, de los imperios y los pueblos a lo largo de su historia. Hasta podéis crear vuestro propio mapa.
Éstos son los de Grecia y Roma.
La historia de los griegos desde los micénicos hasta la conquista de Roma.
Desde la fundación de Roma hasta la llegada a Augusto al poder:
Se acercan las navidades.
Nunca me han gustado las navidades. Y seguirán sin gustarme, pero estas fiestas dan mucho juego para recuperar toda una larga tradición de canciones navideñas en el idioma de Cicerón.
Aquí tenéis una página web que nos proporciona muchísima información de esas "carol songs" en latín.
Por supuesto, no puedo cerrar esta entrada sin incluir una canción navideña, el Puer Natus in Bethlehem, en las versiones de uno de los más grandes compositores de todos los tiempos, Johan Sebastian Bach. A pesar de sus creencias que no comparto, a pesar de la distancia que nos separa en el tiempo, pocos como él me han emocionado tanto...
La cantata BWV 603 para órgano...
La muerte de César no detiene el proceso irreversible de una moribunda república.
Octavio, su hijo adoptivo, retomará las propuestas de su tío-abuelo, Julio César, y las consolidará.
Se apoyará sobre todo en una clase nueva: la de los caballeros, que formarán parte del funcionariado de una nueva administración que demostrará a pesar de los cambios políticos y los enfrentamientos civiles ser de una gran consistencia.
Las dinastías pasarán; entre ellas, la Julio-Claudia, que ha dado mucho juego, por supuesto. Calígula y su locura, Claudio y su tartamudez, Nerón y "su" incendio. Tácito y Suetonio, dos excelentes escritores, cada uno en su estilo, nos legaron en sus obras históricas una visión apasionante de estos "personajes". Hay muchos rostros que han dado vida a estos tipos tan extravagantes, -cómo no recordar el Nerón de Quo Vadis; tal vez el verdadero Nerón no fuera tan estrambótico, tal vez fuera mejor poeta y cantante, tal vez no incendiara Roma, tal vez... pero es un Nerón maravilloso que junto al irónico Petronio salva un peplum lamentable- ;
...de todos ellos me viene a la memoria con nostalgia una serie de la BBC basada en la obra Yo, Claudio de Robert Graves. Es teatral y ha envejecido algo, pero tiene momentos magníficos. Aquí vemos a Claudio y a Calígula. Ambos están impresionantes. Comprendemos porqué Claudio sobrevivió tanto tiempo; si no le hubieran gustado tanto las mujeres... hubiera vivido más... Nadie es perfecto, como diría alguno... ¡Es genial cuando dice: "se ha convertido en dios; tú también eres diosa; nosotros, no"¡
...a pesar de ellos o con ellos -también habrá buenos emperadores: Vespasiano, Trajano...
...Adriano, Marco Aurelio... -el imperio durará muchos siglos con cambios en su extensión que se reflejan en este documento
Las costumbres romanas dejarán su huella en los territorios conquistados. A este proceso se le llama romanización.
Al mismo tiempo la plebe ajena ya a la política, buscará recibir el trigo del emperador y disfrutar de los juegos (el "panem et circenses" de Juvenal)
El Imperio Romano permitirá que una lengua, la cultura grecorromana y más tarde, el cristianismo se extienda por todo el Mediterráneo: la base de nuestra civilización occidental.
Por supuesto, como todo imperio, el romano también acabará. Son muchos los factores. El final del sistema esclavista, los conflictos internos, el lento proceso de degeneración colectivo, el proceso de barbarización del ejercito, la falta de conquistas que pudieran alimentar una estructura tan costosa y compleja.
La ruralización comenzará en los siglos III, IV d. C. y eso facilitará un largo proceso de abandono de las ciudades y del comercio que había sido uno de los fundamentos de la construcción del sistema imperial, y el empobrecimiento de los campesinos y su dependencia cada vez mayor de los terratenientes, punto de partida del modelo feudal.
Una visión falsa y simplista como era de esperar en una película de Hollywood, aparece en el final de "La caída del imperio romano" de A. Mann, bastante digna, que luego sirvió de punto de partida a Gladiator. Narra la historia de Cómodo, hijo de Marco Aurelio, finales del siglo II d.C.
La orgía del comienzo de este trozo final de la película es típica de los peplum -sí, los romanos se divertían, pero no tanto. Es más un mito alimentado por los cristianos que otra cosa-, pero es interesante el diálogo final, en el minuto 8 cuando, muerto Cómodo, tres o cuatro quieren el poder ofreciendo cuanto más dinero, mejor. Eso fue cierto. Después de la dinastía Antonina, con los mejores emperadores, el poder quedó en manos de quien tuviera un ejercito o dinero. El sistema siguió funcionando después del siglo II d.C., pero los factores que ya he mencionado en los párrafos anteriores, iniciaron su declive.
Quedarán muchas cosas; muchas se olvidarán, otras se perderán para siempre. Gran parte se podrá recuperar casi diez siglos después cuando el Renacimiento vuelva a mirar a ese pasado desde una perspectiva diferente, aunque durante el Medievo nunca completamente desapareciera de Occidente.
Y ahí sigue estando... con nosotros, formando parte de nosotros.
Un programa muy interesante. La huella del latín en expresiones de uso común y no tan común.
Por cierto, aparece un alumno que tuve hace tres años; dice sólo: "suspendí". Es cierto, suspendió, pero seguro que algo más le habrá quedado del latín... espero.